1. Señorita en la calle, puta en la cama (I)


    Fecha: 10/05/2026, Categorías: Confesiones Autor: ks2tfe, Fuente: TodoRelatos

    ... del día, fue normal. Los chicos bajaron a la playa con nosotros. Jugamos a las cartas mientras las chicas cogían sol. Comimos en la playa. Lo normal de un acampada.
    
    Al llegar la segunda y última noche, la bebida volvió a hacer acto de presencia.
    
    Y nuevamente el temita del sexo. Las dos parejas formales, buscando morbo. Incluso empezaron a echarse en cara que Lucas y María, no se habían cortado y se les oía todo.
    
    - ¿No les despertaron? Decía Mónica.
    
    - Sabes que yo duermo como un tronco, dijo Nuria.
    
    - Yo ni me enteré caí redondo y la verdad tampoco quiero traumatizarme, dije.
    
    Nadie sospechó. Mas bien reían como diciendo pobrecitos que no tienen con quién desahogarse.
    
    - ¡Ya podrías haber estrenado la caseta, cuñada! Dijo Marcos.
    
    - ¿Vas a empezar? Dijo Nuria. Me aburre siempre el mismo tema, me voy a tomar el aire.
    
    Su hermana le pegó a Marcos.
    
    - ¡Respeta a mi hermana! Añadió. Tú poco debes decir que anoche no se te subía del alcohol y nos quedamos a dos velas.
    
    - ¡Vale, vale! ¡Era broma!, dijo disculpándose.
    
    - ¡Vete a la mierda cuñado! Dijo Nuria de lejos a oscuras.
    
    Todos reímos por otro corte al iluminado de Marcos, por parte de las dos hermanas.
    
    Yo viendo la situación ya del alcohol, decidí ir a dormir. Pero cuando ya llevaba rato en la caseta y veía que Nuria no regresaba, ni las chicas iban a buscarla, salí a hurtadillas sin que me vieran y bajé a la playa.
    
    No la veía por ningún lado. Hasta que oí su voz.
    
    - Ya pensé que te ...
    ... habías olvidado de mí, dijo su voz desde el agua. Métete está buena.
    
    - ¿No está fría? Dije.
    
    - ¿Tienes miedo a que se te encoja? ¿O es que temes que te la muerda un tiburón? Rió a carcajadas.
    
    La verdad es que sabía crear morbo, y lejos de su hermana que todo lo exponía, ella era una artista de la magia y la intriga.
    
    Me tiré al agua y cuando llegué a ella, me sorprendió que al abrazarme por la espalda, sus pechos estaban libres. Fui a sujetarla por sus nalgas para subirla a caballito y tampoco tenía la parte inferior del bañador.
    
    - ¿Sorprendido? Dijo riendo. El mar está como un plato y apetecía bañarse desnuda a la luz de la luna, añadió. Tú deberias probar.
    
    Se soltó de mi espalda y con sus manos tiró de mi bañador, riendo y dejándolos por las rodillas.
    
    Luego se sumergió y terminó de despojarme de ellos.
    
    Intenté recuperarlos, pero ella fué más hábil y los lanzó a la orilla. Luego se acercó a mí y me intentó hundir.
    
    Yo aproveché para ver por primera vez sus pechos, ya que la luna iluminaba lo justo y la noche anterior solo los había sentido. Me hundió y al salir, como una niña desinquieta, intentó volver a ahogarme, pero la abracé dejando sus pechos en mi cara y tras besarlos, la dejé bajar hasta besar su cuello y su boca.
    
    - ¿Te gusta lo que vés? ¿O te has arrepentido de este cuerpo de vieja?, dijo con sus ojos brillantes y sonrisa pícara.
    
    - ¡Me encanta, eres preciosa!, dije
    
    - Eso lo dicen todos, sobre todo cuando quieren mojar. Sonrió.
    
    Me soltó ...
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