1. El error de la novata


    Fecha: 11/05/2026, Categorías: No Consentido Autor: shadoangel, Fuente: TodoRelatos

    ... envidia a Spiderman.
    
    En resumen, Jessica podría batir cualquier récord de velocidad, pero en lugar de usar ese “don” para ganar medallas olímpicas, ella se apuntó a clases de defensa personal y decidió valerse de esas nuevas capacidades para combatir el crimen. Así que desde hacía 24 años, un año antes de que Sidney naciera, Jessica vivía una vida de vértigo. El nacimiento de su hija obligó a dar un parón a su carrera como justiciera, aunque no la truncó. Una vez Sidney cumplió los 5 años, Jessica Volvió a las andadas como Speed Woman, compaginando su trabajo de periodista, el cuidado de su hija (pudiendo pagar niñeras gracias a un buen incremento de sueldo) y su lucha contra el crimen bajo la identidad de Speed Woman. En esos 5 años, Speed Woman no estuvo realmente parada, logró firmar la hipoteca para ese chalet en el que vivía, diseñó el sótano y mejoró notablemente su uniforme y equipo de superheroína. La nueva Speed Woman ya no se parecía en nada la novata que recorría las calles 5 años atrás.
    
    - ¿Mamá?- Volvió a preguntar Sidney, estañándose al no ver a su madre en la cocina ya que solía levantarse algo antes que ella.
    
    A sus 23 años, Sidney era la viva imagen de su madre, un cuerpo estilizado, fruto de una dieta saludable y una rutina deportista. Unos pechos firmes por los que suspiraban todos sus compañeros de clase y un culito redondo y fuerte. De estatura media y pelo castaño claro como su madre, la chica estaba apuntada al club de atletismo de la ...
    ... Universidad y daba unas marcas en deportes muy superiores a la media.
    
    Intrigada por la ausencia de su madre, Sidney fue al salón, encontrándolo vacío aunque algo le llamó inmediatamente la atención. La librería estaba desplazada, mostrando una puerta entreabierta de la que su madre nunca le había hablado. Impulsada por la curiosidad, la chica empujó la puerta y bajó por las escaleras.
    
    - ¿Pero qué…?- Exclamó asombrada.
    
    Ante ella había una estancia de unos 30 metros cuadrados, en un rincón había una especie de “vestidor” con varios ejemplares del mismo uniforme. Un bodi suit parecido a un bañador, de color negro, una falda blanca, unos guantes blancos hasta los codos y unas botas altas también blancas. Y en un estante, una decena de máscaras también de color blanco. Al lado había una estantería repleta de cinturones tácticos, porras extensibles, espráis de defensa personal, esposas, ganzúas, defensas eléctricas, granadas cegadoras, linternas y otros artilugios. En una esquina había una esterilla un saco de boxeo, mancuernas y un muñeco de entrenamiento. En el otro extremo de la sala, había un ordenador encendido, con varias pantallas, una cómoda silla y una mesa repleta de documentos. En una pared había un plafón con fotografías de lugares y personas junto con un plano de la ciudad con varias anotaciones. Sentada en la silla, dormitaba una mujer que Sidney conocía muy bien, aunque vestida con un uniforme que ella nunca le había visto puesto.
    
    - Joder mamá…- Balbuceó asombrada, ...
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