1. El señor elotero. Entre elotes, dedos y más


    Fecha: 12/05/2026, Categorías: Transexuales Autor: many, Fuente: CuentoRelatos

    ... espiarlo. Al salir del baño, le pregunto si estaba bien, por la tardanza, me respondió que si, que lo disculpara por haberse tardado, yo sin pena, le dije que no importaba, que cuando quisiera un favor ya sabía dónde vivía. Al acompañarlo a la puerta, camino frente a él y en un momento escucho un tipo suspiro cómo de “uff” de parte de él.
    
    Obviamente me imaginé que me estaba mirando todas las nalgas, Pero lo que yo no imaginaba es que me había dejado el hilo de la tanga a un lado, y cómo mis Lycras eran blancas y transparentes, se notaba exageradamente mucho. Solamente volteé a verme y le dije “perdón” acomodándome el hilo, cosa que más lo prendió, ya sin vergüenza traía su bulto demasiado parado y me lo ofrecía para admirarlo, al acompañarlo a la calle.
    
    Al despedirme de él, le pregunto con mi mente depravada y sexosa que si cuánto me vendía un elote sin preparar, tomé uno de su carrito y empiezo a juguetear con él, al modo de masturbarlo, me respondía que me lo regalaba, no sin antes preguntarme que como lo prepararía, yo ya con toda la calentura del mundo, le dije que me lo iba a comer más noche en mi cama y me acordaría de el al hacerlo. En eso me responde, que le encantaría ver como me lo comía. Yo le respondí que con todo gusto, que si quisiera puede pasar a ayudarme a prepararlo y así comérmelo todo.
    
    No pensó ni una vez lo que le dije y ya de nuevo estábamos en la sala del departamento, a punto de ir a la cocina, lo invité a pasar. Tomé el elote con toda la ...
    ... sensualidad y calentura que traía, le empecé a quitar las hojas y lavarlo muy bien. No sé en qué momento siento su respiración tan cerca de mí que no pude evitar meter el elote a mi boca y empezar a chuparlo, solamente volteándolo a ver, y el cada vez más cerca de mis nalgas, ya sintiendo ese trozo de verga que se le notaba demasiado, cómo rosaban mis nalgas, que sin ninguna vergüenza empiezo a tallárselas en ese trosote de carne que se notaba ya desesperado por salir.
    
    El sentir sus manos rasposas en mi cadera, ufff. Fue la gota que derramó el vaso. El silencio se tornaba caliente, yo solamente estaba a punto de sacar la puta y depravada que siempre soy. Ya entregados en el jugueteo, empiezo a mamar con más fuerza el elote, mientras mi macho no paraba ya de tocarme, nalguearme y meterme mano todas mis gorditas piernas y culo, solamente pude sentir como poco a poco iba bajando mi lycra prácticamente con su cara enfrente de mis nalgas, yo de espaldas, entregada, solamente miraba de reojo esa cara de viejo pervertido, que está a punto de cumplir sus depravaciones, cosa que más me calentó.
    
    Al descubrir y quitar toda mi lycra, observé de nuevo su cara de pervertido, admirando mis piernas y mis nalgas, solamente con el diminuto hilo. Esas lamidas que le daba a mis piernas y nalgas, eran la locura para mí, más cuando abrió con esas ricas manos rasposas, mi par de nalgas, sentí como se hundió su cara para darme una ración de lengüetazos en mi hoyito súper mojado y dilatado. Estuvo ...