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Esas enormes tetas nunca me abandonarán
Fecha: 15/05/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Blue Planet, Fuente: CuentoRelatos
... creía. Hoy tengo 30 años, soltero sin hijos ni preocupaciones. Trabajo en un pequeño almacén que me da lo justo para vivir pero no me quejo, mi vida es tranquila. He conocido varias mujeres y con muchas hubo algún tipo de conexión o relación efímera pero siempre se alejan porque no busco un compromiso serio. —Dime Martin, ¿Qué pasó con la chica que te vino a buscar el otro día? Era muy guapa —No lo sé, no le respondí sus mensajes unos días y ya no volvió a insistir —Pero niño… Si sigues así te quedaras solo toda tu vida —No le veo un problema a eso La señora Inés es la dueña del almacén, redondea los 50 años, pero su condición física humillaría a algunas veinteañeras que conozco, está casada y tiene un pequeño de 12 años, desde que fue madre su figura se deterioró dejándole unos muslos grandes y un poco de barriga pero lo que más le acompleja son las dos grandes masas de grasas que le cuelgan, sus enormes pechos son dignos de elogiar, incluso para los amantes de los pechos grandes fácilmente podrían ser objetivo de adoración. Ese día debido al inventario pre fin de año llegue más tarde a mi casa, es la misma casa que he vivido toda mi vida, es lo único que me une a mis abandónicos padres pero también es donde fui criado por mis abuelos, la oscuridad del living es la misma de siempre al recibirme, paso directamente hacia la cocina y prendo la luz, este silencio es mi vida y ya estoy acostumbrado a este ritmo lento y constante. Mientras abría una lata de ...
... cerveza caminaba por el living y comedor de la casa, el desorden era abundante todo tirado, muchas cajas vacías, cajas de pizza en la entrada era tal desorden que incluso wally ocuparía este lugar para esconderse. Al prender la luz de mi habitación el desorden era peor solo el lugar que ocupaba para dormir se mantenía despejado, dejé la lata a un lado, agarre 2 de cada prenda de vestir y las tiré a la lavadora. Mientras esperaba la ropa prendí el televisor y me puse a ver programas sobre antigüedades que era mi favorito, como cuál viejo me dormí a los pocos minutos de sentarme solo me despertó el sonido de la lavadora avisando que terminó el proceso, cuando terminé de tender la ropa un mensaje me sorprende debido a la hora, era la señora Inés que me pedía ayuda urgente en el almacén. Cuando el reloj estaba por marcar las 2 de la mañana, llegue al almacén para toparme muchas cajas apiladas en la calle, sin darme tiempo para sorprenderme veo una silueta cargando con mucho esfuerzo una caja en la entrada, corrí para quitarle la caja antes que se cayera dándome cuenta del peso de esta. —¡Jefa! Esto es muy pesado para usted… suéltelo —Martin que bueno que pudiste venir, los tipos del pedido de fin de año vinieron y entregaron todo a esta hora, dicen que yo no descarté la opción de entrega nocturna por lo que dieron por hecho que podíamos recibir a cualquier hora —Entiendo ¿Y su esposo no la ayuda ? —El toma pastillas para dormir y ni siquiera un tanque de guerra ...