1. Esas enormes tetas nunca me abandonarán


    Fecha: 15/05/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Blue Planet, Fuente: CuentoRelatos

    ... sería capaz de despertarlo
    
    —Bueno, comenzare a mover las cajas a la bodega
    
    —No pongas esa cara, ya estamos acostumbrados a su inutilidad… Intentaré ayudarte en lo que pueda
    
    —No se esfuerce demasiado… Pero antes quédese quieta
    
    —Otra vez esto que vergüenza
    
    Acercándome a ella me arrodillo lentamente y luego le amarro los cordones de las zapatillas, esto es algo natural ya en nuestro día a día. Debido al tamaño de sus pechos ella no logra ver directamente sus pies por lo que muchas veces debo hacer este acto que no me desagrada en lo más mínimo. Con los años la interacción con esta mujer se convirtió en lo más cercano a una familia de lo que tengo.
    
    Eran aproximadamente unas 40 cajas con todo tipo de productos, comencé por las más pesadas las cuales eran las gaseosas, por cada 5 o 6 viajes Inés movía una caja liviana pero eso aligeraba un poco mi carga y así sin darme cuenta ya habíamos llevado todo adentro.
    
    —Siempre me siento mal por pedirte estos favores de improviso, dejemos esto así por ahora, mañana puedes llegar al mediodía si quieres
    
    —No se preocupe, es lo mínimo que puedo hacer
    
    Despidiéndonos brevemente me fui a mi casa que quedaba a unos 20 minutos caminando, con el trabajo terminado el sueño se estaba apoderando de mí debido al cansancio, llegando a casa y un breve paso por la ducha a las 4 de la mañana ya estaba sumergido en el mundo de los sueños.
    
    Prefiriendo sacrificar el tiempo del desayuno para poder estar en la cama un poco más, salí ...
    ... con el tiempo justo rumbo al trabajo. Los años pasan y mi cuerpo hace notar que el cansancio físico no era tan grande como la falta de horas de sueño que estaba experimentando en estos momentos.
    
    Al llegar al almacén me recibe la misma vista de todos los días, una mujer amable muy guapa con dos enormes tetas esperando detrás del mostrador.
    
    —Buenas tardes querido, me pararía para saludarte pero me duele mucho la espalda.
    
    —No se preocupe jefa, iré a ponerme el uniforme
    
    —Yo igual estaba esperando que llegaras para que ayudaras con algo
    
    Con un leve quejido de dolor se puso de pie y ambos fuimos hacia la bodega, en el pequeño espacio donde ocupaba para cambiar mi ropa estábamos los dos equipándonos, yo la ayudaba a abrochar su delantal de trabajo pero debido al volumen de materiales que había llegado estábamos más apretados de lo normal haciendo que su trasero se apegaba a mí.
    
    —Muchas gracias, siempre me cuesta abrochar esto y hoy con este dolor necesito más ayuda de lo normal
    
    —Por supuesto, para eso estoy
    
    —No sé qué haría sin ti
    
    Aquel día la señora Inés atendió sentada toda la tarde mientras yo me movía entre ordenar la bodega y ayudarla cuando había muchos clientes. Cuando el reloj indicó que eran las 6 de la tarde yo me disponía a marcharme, esperando que mi reemplazo llegará, pero como de costumbre otra vez no llegaba a tiempo.
    
    —Siempre llega tarde no se realmente por que sigo confiando en él
    
    —Al menos bajó el ritmo de gente
    
    —Si quieres te ...
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