1. Esas enormes tetas nunca me abandonarán


    Fecha: 15/05/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Blue Planet, Fuente: CuentoRelatos

    ... disfrutable.
    
    —Me manchaste toda… Creo debo ir a bañarme otra vez, me puede ayudar con la espalda como siempre
    
    Sin darme tiempo para asimilar fuimos tomados de la mano hasta el baño. Cuando pude reaccionar me di cuenta que mi jefa, la mujer que me acepto y me cuido estaba frente a mi desnuda, otra vez mi erección se hizo presente.
    
    A pesar de su edad se conservaba estupendamente y la poca gordura de su estómago le daba un toque erótico, al entrar a la ducha ella se pone dando la espalda a lo que empiezo a enjabonar cuidadosamente, mis manos recorrían toda la extensión posible, empecé por el cuello, la espalda… me tomaba mi tiempo con los movimientos, hacía pequeños círculos sobre su piel, era suave y desprende un calor muy ameno.
    
    Para poder enjabonarla mejor, di un par de pasos hacia delante, hasta que mi pene rozó su culo, fue como una descarga, algo sutil, pero intenso. Al ver que no había respuesta por su parte, me acerqué un poco más, y ya estaba tocando su culo con mi pene, luego me acerqué un poco más, y bajando con una mano la encajé entre sus glúteos. En esa posición comencé nuevamente a enjabonarla por la espalda, los hombros, pasé las manos hacia delante, y ya sin ningún rubor comencé a acariciar sus enormes pechos, los cuales reaccionaron endureciendo los pezones al paso de mis manos.
    
    La situación era maravillosa, por la sensación en sí, y por lo morbosa de la misma. Inés no decía nada, no hacía nada, con los ojos cerrados, simplemente disfrutaba ...
    ... de la situación.
    
    Ella se dio vuelta quedando frente a frente, su mirada en mi pene con cara lasciva, se lo comía con la mirada, y yo deseaba que lo hiciera también con la boca. Despacio empezó un sube-baja, recorrió con su mano todo mi falo, llegaba a la punta, cubriéndolo con su mano, y bajaba la mano, descapullando y deslizándose sobre él hasta llegar a los huevos. Era delicioso con que calma y suavidad lo hacía. Yo aproveché lo absorta que estaba con su tarea para bajar una de las manos hasta su conchita. Estaba empapada, producto del agua y de su propia excitación. Ella colaboró abriendo ligeramente las piernas, y así tuve mejor acceso a su conchita.
    
    Estaba caliente, muy caliente e internamente muy dilatado. Apenas me costó meter dos dedos, los cuales salieron empapados, comencé un mete-saca al ritmo de su paja, pero con el pulgar comencé a acariciar el clítoris, algo que pareció gustarle, por los gemidos que se escapaban de su boca. Mientras con la otra mano seguía acariciando sus pechos de manera alterna.
    
    —Cómeme las tetas, lamelas, muérdelas, haz lo que quieras con ellas, pero pon tu boca en ellas…
    
    —Me las comeré todas
    
    —Vamos a la cama…
    
    Apenas llegamos a la cama, no nos importó que estuviéramos mojados apenas nos lanzamos al colchón, Sin pensarlo me abalancé sobre sus pezones y los lamí como un lactante, estaban duros, Ella estaba muy caliente, porque comenzó a gemir. A mí aún me quedaba batería en mi cuerpo, y quería alargar la situación lo máximo ...
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