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María José
Fecha: 16/05/2026, Categorías: Confesiones Autor: MartinyMarcela, Fuente: CuentoRelatos
Con María José tenemos una relación intensa y a la vez rara, nos amamos, nos odiamos, cada uno hace su vida y actualmente estamos viviendo a kilómetros de distancia. Formamos nuevas parejas, pasa un tiempo y terminamos volviendo. Nos necesitamos para poder respirar, nos buscamos y resultamos ser tal para cual. Me llamo Martín y si hay alguien que haya leído mis anteriores relatos (Marcela mi vecina, se llama la saga) se dará cuenta de que soy un poco loco por los culos femeninos y tal vez aquí logre explicarles el origen de mi afición, fetichismo o como quieran calificarlo. Majo es la hermana menor de Pablo, mi mejor amigo y de aquí en adelante la protagonista de esta historia. Mi amistad con Pablo surgió en el barrio, con él íbamos a la misma escuela, fuimos compañeros de aula y desde ahí crecimos juntos y nos hicimos inseparables hasta hoy en día. Con la familia de Pablo tuve una excelente relación desde principio, Mario su papá era dueño de una agencia de compra y venta de autos usados y Josefina su mamá trabajaba en la administración pública, una familia de clase media muy buena de verdad y a sus hijos no le hacían faltar nada. En ese entonces María José era una pendejita insoportable, la nena de papá, la consentida. Metida por demás y siempre nos mandaba al frente a nosotros cuando hacíamos alguna macana. Pero la nena se fue desarrollando con el paso del tiempo, de tener actitudes varoniles y jugar al fútbol con nosotros en la calle y andar con el ...
... cabello súper frizado (ya que era enemiga del peine) dejó el balón de lado y le dio interés a las pinturas de uñas, ropas más ceñidas al cuerpo y por supuesto la infaltable planchita para el pelo, un elemento que no le podía faltar. Majo tenía una carita hermosa, lindas facciones, una sonrisa encantadora, un cutis perfecto y ahora lucía el pelo hiper lacio castaño oscuro y largo, su piel súper blanca, de tetas poco y nada pero destacaba en ella su cinturita, unas piernas esbeltas y firmes y lo mejor un hermoso y llamativo culo. Fuimos creciendo y la empecé a mirar con otros ojos, además ella cambió su actitud y ya tenía su personalidad. Y se desarrolló aún más gracias al handball y al patín artístico que eran sus deportes favoritos, sumándose a esto que un muchacho del barrio contemporáneo a Pablo y a mí empezó a salir con ella, fue su primer novio y la debutó por todos sus orificios. En cuanto a mí, prácticamente vivía en la casa de ellos y sus padres y su hermano no estaban de acuerdo con esa relación y yo trataba de mantenerme neutral. Majo estaba en una etapa de rebeldía y Gastón la tenía muy enamorada. A veces me contaba sus cosas, yo era su confidente y por mi parte le pedía consejos para que me ayude con una chica que me gustaba. Aprendimos a llevarnos mejor, ella me decía Pendejo y yo la llamaba Maruja o Piojo Resucitado. "La Piojo" no tenía reparo en mostrar su curvas sin descaro y se paseaba en calzas cortas, shorts diminutos o polleritas, además ...