1. Reencuentro, cena y... (primas)


    Fecha: 17/05/2026, Categorías: Incesto Autor: luisfa60, Fuente: CuentoRelatos

    Pasó mucho tiempo desde que cerró la fábrica donde trabajaba. Quedándome desempleada, solo conseguía empleo temporario, con bajo salario, totalmente precarizado. Pensaba en todo eso mientras iba caminando hacia el banco a cobrar mi primer sueldo en blanco y retirar la tarjeta de cobro. Mi suerte había cambiado; conseguí ingresar en un estudio de abogados gracias a un conocido, que sabiendo mi situación, sumado a esas dos materias faltantes para recibirme de abogada, me recomendó para el mismo.
    
    Mientras esperaba ver aparecer mi número en la pantalla, me dedique a observar los rostros de la gente: los había tristes, alegres, sonrientes, dubitativos, enamorados, como esa parejita que seguro venía por un préstamo para su primera casa. El sonido de la alarma en la pantalla me sacó de mis pensamientos; elevo mi cabeza y veo plasmado en ella “107 C” “caja 2” mi número. Me levanto, encaminándome al cobro detrás del biombo; me paro frente al divisorio de vidrio, observando una cabellera rubia que caía sobre la frente de la cajera. Al levantar la cabeza para observarme, ambas nos quedamos boquiabiertas. Era Mili, mi prima, con la que teníamos en la adolescencia una relación de hermanas, es más, la gente creía que lo éramos.
    
    Hacíamos todo juntas, hasta la educación, tanto primaria como secundaria, nos decían las hermanitas Pili y Mili, hasta que una tragedia familiar hizo que yo entrara en una depresión y repitiera un año del secundario. Ella siguió, retomando yo al año ...
    ... siguiente. Luego, al egresar, sus padres tuvieron que mudarse a España por trabajo y así fuimos perdiendo contacto.
    
    Con lágrimas de alegría en los ojos nos pasamos los números telefónicos con la promesa de llamarnos para reunirnos.
    
    Contenta con ese primer sueldo, me dispuse a regresar a mi casa, previo a pasar por el mercado para reponer alacena; mientras tanto recordaba nuestra tan hermosa adolescencia, la que, a decir verdad, hoy con treinta años, se extraña mucho.
    
    Pasada la semana, para ser más específica, el día viernes, recibo un mensaje en el móvil…
    
    – Pili, ¿mañana por la noche cenamos?
    
    – Sí, Mili, obvio, ¿en tu casa o en la mía?
    
    Sin dudarlo me dijo que en la mía, así que me dispuse a acomodar bien todo en el departamento que me habían dejado mis padres.
    
    Con la ansiedad que el reencuentro me proporcionaba ese sábado, pareció larguísimo desde que me levante hasta la llegada de Mili (que de hecho se llama realmente Nora).
    
    No me jugué mucho cocinando. Pedí a la casa de comida algo para la cena, junto con un vino blanco dulce que le gusta.
    
    Escucho el sonido del timbre y salgo entre atolondrada, alegre y nerviosa por el reencuentro. Al abrir la puerta me encuentro cara a cara con el delivery; abono, me entrega la cena y nuevamente entro a casa. Para calmar la ansiedad, como si fuera mi primera cita con un hombre, preparo la mesa cuidando todos los detalles. Solo me faltó poner velas, jaja. Pongo un poco de música suave como compañía; sonaba Elton John de ...
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