1. Reencuentro, cena y... (primas)


    Fecha: 17/05/2026, Categorías: Incesto Autor: luisfa60, Fuente: CuentoRelatos

    ... idea de cómo seguir, poniéndome más nerviosa. Era mi primera relación con una persona del mismo sexo. Me susurraba palabras hermosas al oído para que me relajase. Mientras me llevaba hacia la cama, el aroma de su perfume iba dejando en el ambiente un rico olor frutal. Al llegar terminamos de sacarnos la ropa interior que aún nos cubría. Al quedar totalmente desnudas, mis ojos no daban crédito del cuerpazo que tiene Mili. Quedé absorta observándolo.
    
    No dude ni un segundo en arrojarme a sus tetas y comenzar a chuparlas, ¿cómo? De la manera que me gustaba a mí que me lo hagan, trate de concentrarme en eso, hacer lo que me gusta en mi cuerpo; tal vez salga bien.
    
    Sonriendo, me dijo con una voz totalmente sensual.
    
    – Pili, se nota que es tu primera vez, tranquila, no pienses mucho, déjate llevar, yo te voy a ir ayudando.
    
    Tomo mi mano y la llevo hacia su vagina. Al tiempo que la suya fue a la mía para masturbarnos mutuamente, fue hermosa la sensación de hacer unos movimientos con mi mano y sentir otros en mi húmeda vagina. Mili comenzó a introducir de a uno sus dedos en el interior, hasta lograr hacerlo con tres, pudiendo sentir el volumen dentro. Alternaba la cantidad de dedos con masajes erráticos sobre mi clítoris; sentí como un rayo cruzar mi cuerpo, pura electricidad, y acto seguido las contracciones de mi vagina me avisaron del orgasmo que me elevó al cielo. A partir de ahí, me solté, quería disfrutar más y más.
    
    Luego de ese primer polvo mi alegría fue ...
    ... increíble; me sentí llena de calentura y un alivio bárbaro de haber traspasado la primera barrera, haber calmado algo que devoraba mi mente, la calentura por mi prima, que venía reteniendo hace mucho tiempo.
    
    Recuerdo que aún una vez siendo muy chicas, al escuchar a escondidas las conversaciones sobre sexo por parte de nuestras madres, aún sin saber qué era eso, nos dijimos que nuestra primera vez sería entre nosotras, cosa que nunca se dio.
    
    Esas ágiles manos recorrían mi cuerpo, erizando la piel; metía los dedos en el interior de mi vagina y me daba de probar mis jugos agridulces a la vez que me decía el tiempo que llevaba pensando en este momento, que siempre se había muerto de ganas de comerme el culo; decía esto mientras que sus besos bajaban para ese lugar que ella había deseado.
    
    Habiendo ganado el terreno, este soldado se rindió ante la calidez de su boca, abriendo las piernas para que la impunidad que da el sexo comience con lo que tanto habíamos deseado. La lengua rozaba suavemente los labios vaginales sedientos; casi imperceptible, el roce hacía erizar aún más la piel. De esa libada a su literal chupada hubo un paso muy pequeño; escudriñaba el interior de mi vagina con esa vivaz lengua dando pequeñas entradas y salidas, como así también pequeños golpecitos sobre el clítoris endurecido. Palabras ininteligibles, gemidos y gritos de placer eran participes muy necesarios de la coreografía sexual que se llevaba a cabo en esa cálida habitación que olía a sexo ...