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Chico se queda mirando mis pies en una cafetería
Fecha: 17/05/2026, Categorías: Fetichismo Autor: AmaPelca, Fuente: TodoRelatos
... lo invito a pasar. Él me hace una caballerosa seña para que yo entre primero. Así lo hago y él me sigue. - Relájate, nadie te va a ver, estoy sola de momento. Me quito las sandalias y camino descalza. Me quito la blusa y quedo en sostén. Me siento en un sillón de una plaza que tenemos en la sala. ¿Ves esa caja que está ahí? -señalo- Son mis zapatos nuevos. Tráelos. Me empiezo a quitar el minishort. No me gusta usar stilettos con short – le digo como justificación. Me trae la caja de zapatos muy nervioso. No sabe qué hacer. Todavía no me pongo los zapatos y ya te has puesto duro. Así que soy yo la que te gusta y no mis sandalias ni mis zapatos. Hincate – le ordeno. Lo hace rápido sin dejar de mirarme. – Quiero que los huelas – lo hace en cada parte de ellos. Sin darle más instrucciones lo hace con gracia, le gusta, se recrea en ello. Los sigue oliendo y me gusta. Veo que se empieza a tocar un poco. Yo también lo toco con el otro pie. Entre las olidas empieza con algunas lamidas leves y suaves. Lo aliento a que lo siga haciendo y que no deje de oler. Le digo que me lama más. Así lo hace. – Entre los dedos, más rápido. Veo que ya se está masturbando más rápido. Lo detengo. - Aquí no se ...
... viene nadie, solo estás aquí para ver mis zapatos – me gusta jugar con él. Le digo que me quite la tanga y proceda a olerla. Lo hace por delante y por detrás. Se estimula más con mis olores. Lo detengo de nuevo y le ordeno que me ponga los zapatos. Lo disfruta. Noto su inexperiencia pero le gusta. Lo hago atar la pequeña hebilla y lo hace muy bien. Me levanto y me lo llevo a gatas a mi habitación por el pelo. Tomo la ropa que dejé ayer y se la doy a oler. Me doy cuenta que se pone muy erecto cuando huele los olores más fuertes. - Huéleme la vagina – lo llevo hacia mi parte baja. No dejo que se pegue completamente. Puedo sentir su respiración mientras mi vulva se humedece cada vez más. Le acerco más el rostro. Se atreve a meterme la lengua. Me sube y me baja por el clítoris, empiezo a gemir. Me dice que le encanta mi vagina y mete más su lengua. Lo siento lamerme todo por dentro. Hago movimientos repetitivos con mi pelvis. Nos vamos al suelo y lo pongo a él boca arriba para sentarme en su cara. Cabalgo su cara con movimientos fuertes, empiezo a gemir más. Me detengo para avisarle que voy a orinar. Con su cara de deseo me dice que lo orine encima. Me da la impresión de que tengo un nuevo hombre sumiso. Fin.