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Juan: mis nueve primeras veces 15 (FINAL)
Fecha: 17/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Jane Cassey Mourin, Fuente: TodoRelatos
... de reventar y el ver la manera como mamá movía las caderas, lo que me hizo levantarme y bajarme los shorts, viendo el trasero de mamá dispuesto para mí, contemplando con morbo el brillo en esos labios que me hacía saber que estaba lista para ser penetrada por su hijo. - ¡Ahhh! ¡Mi amor! ¡Ahhh! ¡Juanito! ¡Ahhh! - comenzó a gemir en cuanto la penetré, sin demorarme demasiado, sabiendo que ya estaba bien lubricada, sintiendo aún el olor de su concha en mi nariz y su sabor en mi lengua mientras la tomaba de las caderas y empezaba a empujar mi miembro a su interior, una y otra vez, deleitándome con sus gemidos, con la forma como mamá movía el culo para mí, sintiendo algo muy hermoso cuando estiró su mano para tomar la mía y la llevó a uno de sus pechos, el cual ya se encontraba desnudo, haciendo que la acariciara, que apretara su teta con algo de fuerza mientras ambos nos seguíamos moviendo, gimiendo, gruñendo en ocasiones llevado por el placer , la lujuria y el morbo que me provocaba tener a mi madre en esa posición, hasta que quise sentirla más cerca y tiré de la parte trasera de su vestido para que enderezara su cuerpo apoderándome de sus senos desnudos en el acto, apretándolos entre mis manos, haciendo que mamá girara un poco la cabeza para besarnos, de esa forma salvaje como me encantaba besar a una mujer, antes de que una de mis manos se deslizara de nuevo hacia abajo hasta apoderarse de su clítoris y comenzar a masturbarlo, sin delicadezas, queriendo provocarle el ...
... placer más intenso que pudiera, sintiendo la necesidad de hacerla estallar en un orgasmo, de verla retorciéndose de gusto entre mis brazos, algo que no se demoró demasiado, que llevó a mamá a temblar de pies a cabeza mientras sentía las oleadas de fluidos que mojaban mi verga y escuchaba ese sonido encharcado que provocaba mi miembro al penetrar esa vagina inundada. Esa mañana desnudé a mamá en la cocina y disfruté de acariciar todo su cuerpo, apretando su carne, sintiendo cómo se estremecía mientras la tocaba, disfrutando de la sensación que me provocaba su vello púbico en la palma de mi mano al acariciar su concha; esa mañana la hice mía hasta que no pude más, sin que me importara cuanto tardó aquel reencuentro con mi madre, pues hacerle el amor fue lo que ambos necesitábamos para arreglar las cosas, para que todo estuviera bien entre los dos, cerrando aquel tratado de paz en el momento en que vi a esa hermosa mujer desnuda arrodillándose frente a mí, metiendo mi pene en su boca para mamarlo con tanta pasión como jamás imaginé ver en mamá, llevándome a un orgasmo tan intenso que casi me hacer perder el equilibrio mientras sentía cómo mis chorros de leche le llenaban la boca y ella se los bebía como si del más delicioso de los néctares se tratara, sin permitirse desperdiciar una sola gota, limpiando al final mi miembro con su lengua, hasta que todo terminó y ella me miró de nuevo a los ojos con ese brillo de alegría en ellos, con esa expresión que me hizo saber que todo estaba ...