1. ¿Parcial o sexo?


    Fecha: 17/05/2026, Categorías: Hetero Sexo con Maduras Autor: el profesorcito aquel, Fuente: SexoSinTabues30

    ... tiempo de decirle adiós a esa blusa sexy de tiras que vestía, dejando su busto, mis dos toboganes al aire, por los cuales me deslizaría mientras la penetrara vertiginosamente. Mi lengua fue exploradora de todo su cuerpo: frente, mejillas, lóbulos, hombros, espalda, piernas, nalgas y pies, en ese orden. Dejé para el final su busto y su clítoris. Al llegar a ellas, me sumergí en la piscina de sus pezones, que erectos permanecían, como hábiles vigilantes. En ese momento, caí en cuenta que no había asegurado el aula para que nadie entrara y hábilmente lo hice, pasando el seguro.
    
    Bajé al mar de su vagina, húmeda, fresca y profunda. Tenía un olor exquisito, no de pescado como muchos piensan, sino de fino perfume, como si se la hubiese humedecido con agua de jazmín. Mientras mi lengua se entretenía en su clítoris, cumplí mi deseo inicial de descender por el rodadero de sus senos, terminando en sus pezones que apretaba con mis dedos índice y pulgar de cada mano. Cuando la fui a penetrar me comentó solapadamente:
    
    – Profe, mire yo nunca he hecho esto, pero no puedo perder este nivel de inglés.
    
    Yo en tono burlesco le contesté:
    
    – Pues aquí la voy a calificar con este marcador.
    
    Y la penetré copiosamente. También hice uso de un pequeño marcador de acrílico y se lo introduje gentilmente por su ano, para que el placer de la doble penetración incrementara su excitación. Me confesó que le gustaría mucho subirse en mi escritorio, ponerse en cuatro mientras la penetrara. Así ...
    ... lo hicimos por un rato. Seguidamente se estrelló contra el acrílico y me propuso que dibujara su silueta en el tablero, tal como cuando un infante plasma su mano en una hoja de papel.
    
    – ¡Pa’ qué hijueputas eso! – pensé.
    
    La demarqué y luego me pidió que cada vez que mirara ese acrílico en el futuro se acordara de ella y de lo rico que la habíamos pasado, en función de salvar su materia de inglés. Le propuse que se parara de cabeza, ubicando su agenda como almohada y que sus piernas quedaran arriba para yo penetrarla hacia abajo. Me vio con cara de «qué tipo tan loco, este morboso se ha comido a más de una» y lanzándome su mirada traviesa lo hizo. La penetración en esta pose fue deliciosa para mí, pero ella parecía no disfrutarlo mucho, pues le estaba empezando a doler el cuello.
    
    El coito duró como unos 40 minutos y ya me había dado una loca ansia de venirme. Además, porque tenía clase en media hora. Me imagino que ella ya habría acabado varias veces y me dio mucho morbo hacerlo en sus pechos. Cuando la avalancha de semen se deslizó cuesta abajo en sus montañas, ésta quedó en suspensión en la punta de sus pezones. Parecían un par de hermosas cascadas de aquel blanquecino líquido que se desprendía de ellos.
    
    – Yo creo que sí va a pasar el parcial – le dije.
    
    Ella, contestando a mi sarcástica frase, siguió mi juego:
    
    – Creo que sí, ¿en cuánto califica esta performance?
    
    – Qué le dijo yo… ¿un 3,5? No mentiras, te quedará en 4,5 la nota.
    
    Y luego de mirarme con ...