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En el salón de masajes
Fecha: 18/05/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: locol1169, Fuente: CuentoRelatos
... continuamos charlando, sobre trivialidades; a los 3 minutos llegó la hostess y les comentó que estaba lista su sala de masaje. Ellos terminaron sus bebidas y salieron del jacuzzi. Fue la oportunidad de observarlos. Ella tenía un cuerpo muy bien trabajado. Él era normal, aunque no gordo. Sin embargo, ya tenía una erección regular, pero no le importó que lo notáramos. Se despidieron amablemente y tomaron hacia el salón. Nosotros nos quedamos jugueteando un poco. Karla tomó mi miembro y lo acarició un poco, yo hice lo mismo, jugar un poco con su clítoris. Seguimos charlando alrededor de 5 minutos con besos, con caricias y el vino. A los 5 minutos aproximadamente, regresó la hostes y nos comentó que la disculpáramos, pero había un retraso más porque uno de los masajistas venía retrasado y nos agradecía que esperáramos más. Fue entonces, al ver esa belleza, que se me ocurrió, además de aceptarle las copas de cortesía, comentarle que podría entrar a acompañarnos al jacuzzi. Ella sonrió y nos dijo que no estaba permitido que ella participara con los visitantes, me sentí un poco incómodo por el rechazo, pero solo atiné a decirle salud. Continuamos calentando el momento, nos besábamos apasionadamente y también nos pajeábamos un poco. Fue cuando escuché la voz de la hostes preguntar, si había espacio. Cuando volteé la vi con su bata y le dije “obviamente”, ella deslizó la bata y vi su cuerpo en toples. Fue una gran sorpresa porque creí que nos había ...
... rechazado. Creo que vi a mi cara de sorpresa y me dijo, “ante todo está el cliente”, le pregunté que si quería un trago y me dijo que sí, pidió un Margarita y se metió en el jacuzzi. Karla me dio un pellizco porque sabía que había disfrutado el momento. Aunque estoy seguro que ella también, tenía un cuerpo perfecto, unas bubis de buen tamaño, abdomen marcado y una pequeña tanga negra que solo tapaba lo mínimo. Comenzamos a platicar en él jacuzzi y ella se volvió a disculpar por la tardanza, cosa que yo agradecí ya que la teníamos de compañera en el jacuzzi. Le hicimos algunas preguntas de cómo funcionaba el lugar y nos platicaba que regularmente el lugar, lo visitaban hombres solos, que pedían paquete completo, sonrió pícaramente, que pocas parejas se atrevían a visitar el lugar y que le daba gusto vernos disfrutando. Alrededor de 10 minutos se acercó el mesero y le susurró al oído algo y ella amablemente nos comentó que estaba listo el salón de masajes, pero que la masajista, al final, no había podido llegar, que si no nos importaba ella iba a tomar su lugar. Yo estaba realmente feliz porque era un monumento de mujer así que ella sería mi masajista. Salimos del jacuzzi, nos pusimos la bata los tres y caminamos al salón, entramos y ya nos esperaba el masajista. Era un hombre de 25 años con un cuerpo trabajado de gimnasio con una gran sonrisa, nos recibió muy amablemente y no pidió que nos acostáramos boca abajo en las camas destinadas para el masaje y que nos ...