1. En el salón de masajes


    Fecha: 18/05/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: locol1169, Fuente: CuentoRelatos

    ... relajáramos.
    
    Nos despedimos de las batas y nos acostamos boca abajo.
    
    Empezamos el masaje, nos untaron aceite, recorriendo nuestra espalda, las piernas, el cuello es decir todo el cuerpo.
    
    Supongo que la hostes, había recibido entrenamiento para estos casos porque realmente estaba disfrutando él masaje.
    
    Alrededor de los 10 minutos nos pidieron que nos pusiéramos, boca arriba, de vez en vez cruzaba miradas con Karla con ojos de pasión.
    
    Pude ver como el masajista frotaba su cuerpo y como su cara se pone roja de la excitación.
    
    Poco a poco empezó a acariciar sus senos y cada vez se acercaba más a su pubis.
    
    Los masajistas se miraron como dando luz verde, entonces empezaron a tocar sexualmente nuestros cuerpos.
    
    Él tenía su uniforme completo y la hostes, que por cierto se llama Marina, tenía la bata con la que habíamos salido el jacuzzi,
    
    En ese momento les comenté que no era justo, que nosotros estábamos completamente desnudos y ellos aún estaban con ropa.
    
    Solo se miraron y el joven se quitó la camisa el pantalón y bajó su bóxer. Tenía un miembro prominente y estaba un poco erguido. Creo que fue una buena vista para las chicas.
    
    Marina se quitó la bata y bajó su tanga. Ambos estaban completamente depilados.
    
    Prosiguieron con el masaje, aunque realmente ya era algo muy sexual. Creo que ambos disfrutábamos la vista y nuestra excitación ya era notable.
    
    El masajista empezó a meter un par de dedos y acariciar el clítoris de Karla, Marina ya empezaba ...
    ... acariciar mi miembro y notar que crecía. Me preguntaba de vez en vez sí lo disfrutaba, aunque no era necesario responder. Escuchaba a Karla, hacer ruidos propios de la excitación que tenía.
    
    Creo que al masajista le había gustado el trasero de Karla, porque le pidió que se volteara boca abajo. Sigue masajeando sus nalgas, mete sus dedos, desde atrás, rozando la puerta trasera con aceite.
    
    Marina tomó mi mano y la puso en su trasero, obviamente yo empecé a acariciar sus nalgas para agradecer el gesto. Iba acercándola, un poco hacia adelante, como si ella no lo notara, al cabo de un par de minutos. Se volteó un poco para que pudiera acariciar su vagina, creo que empezaba a calentarse por la vista o por los gemidos de Carla porque se notaba húmeda.
    
    El masajista empezó a acariciar el culito de Carla, que con el aceite no oponía resistencia.
    
    Ella siempre había disfrutado que rozara esa parte, pero no me había dejado penetrarla. Metió los dedos, medio e índice en la conchita húmeda y recargaba el pulgar en su anito rosa.
    
    Ella subía y bajaba la cadera para tomar ritmo, cada vez más rápido. El pulgar ya iba en la primer falange, se escuchaba la respiración alterada y empezaba a dar pequeños gritos, yo sabía que estaba a punto de terminar, conozco bien esos sonidos.
    
    Me di cuenta que los tres mirábamos ese trasero subiendo y bajando.
    
    El masajista le pidió que se diera la vuelta.
    
    Creo que quería que ella también participara, porque tomó su mano y la puso en su ...