1. Fany, la cornuda, capítulo 5. Segunda saga


    Fecha: 19/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Homelander, Fuente: TodoRelatos

    ... completamente expuesta por completo desnuda y no se daba la vuelta. Su precioso culo era un vicio, Fany pensaba en el poco favor que se hacia la chica vistiéndose tan recatada siendo que tenía ese culo. Se giró, pasó las manos por los muslos, giró una vez más y bajó un poco la espalda, empinando un poco el trasero.
    
    —Así, ahí quédate… —dijo Fany, casi en un susurro.
    
    Paulina se quedó en esa pose, sin saber del todo qué estaba pasando en ella, pero disfrutando, por primera vez, del poder que llevaba encima. Fany puso su mano sobre su espalda, la linda Pau se empinó bien, mostrando bien las nalgas y Fany se enorgullecería por años de la fantástica toma final que hizo. Enfocando bien el precioso culo pálido y redondo de Pau en primer plano, sin dejar nada fuera, incluyendo un poco de su espalda y piernas para dar buena perspectiva. Y antes de que se pusiera incómodo, fuera "demasiado largo” o Paulina se cansara, acercó lentamente, le separó delicadamente una nalga y enfocó bien y de cerca los deliciosos agujeros rosados de la chica. El poco vello adornando todo le daba un buen toque.
    
    Salió de ahí, Paulina se reincorporaba sonriendo nerviosa, Fany le enfocaba el rostro.
    
    —Saluda a mi wey —le dijo riendo desde atrás del aparato y Paulina; riendo también, le manoteó eso.
    
    El celular caía al piso entre las risas de Paulina y los reclamos leves de Fany. Lo levantó y acabó el vídeo. Paulina se agachó a recoger su falda del suelo y buscaba sus calzones con la mirada, ...
    ... todavía con las mejillas encendidas, el cabello algo alborotado, y una sonrisa tímida colgando de los labios.
    
    Se empujaban y se nalgueaban por juego, por reflejo. Manos rápidas en la cintura, en las piernas, empujoncitos en las nalgas, como si todo lo anterior hubiera aflojado la última vergüenza que quedaba. Reían aún con la voz espesa por el alcohol, enredadas en la torpeza de vestirse a medias.
    
    Entraron en silencio al cuarto de Fany.
    
    Eliza dormía profundamente, boca abajo aún, una pierna colgando del borde de la cama, con las cobijas apenas cubriéndole la espalda y dejando su agradable trasero a la vista. Su cuerpo parecía hundido en el colchón, vencido. Su trasero seguía ahí, redondo, moreno, relajado, cubierto apenas por los cacheteros que no se habían movido en toda la noche, cada vez más metidos entre sus lindas nalgas.
    
    Paulina la miró sin ocultarlo esta vez. Como si no hubiera sentido ya la necesidad de pretender otra cosa. Sus ojos la recorrieron con lentitud, sin culpa. Fany no dijo nada, pero supo. Se notaba en cómo cerró y abrió los labios antes de hablar, en cómo evitó mirarla.
    
    —Pues ya nos fregamos —dijo al fin, casi en un susurro—. Se quedó con toda la cama la pinche Eliza.
    
    No hubo reclamos. Solo un suspiro y una resignación ligera.
    
    Fany tiró un par de cobijas gruesas en el suelo y las acomodó como pudo. Una encima, una debajo. Le pasó una almohada a Paulina y cuando la más blanca se acostó, Fany se acomodó detrás de ella. Riendo bajito cuando ...