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Al fin mi hermana, mi esposa y yo
Fecha: 20/05/2026, Categorías: Incesto Autor: enrique333, Fuente: CuentoRelatos
Una vez que regresamos del río, nos incorporamos al grupo familiar como si nada hubiese pasado. Estuvimos compartiendo hasta el mediodía cuando mi hermana sugirió que regresáramos al pueblo para pasar el resto de la tarde en la piscina del hotel. Llegamos al hotel y pedimos algo para almorzar alrededor de la piscina. Pasaron aproximadamente como dos horas cuando mi hermana le pidió a Ana que la acompañara a comprar algunas cosas. Mi cuñado y yo nos quedamos junto con los niños en la piscina. Pasaron aproximadamente dos horas más para cuando ellas regresaron, recogimos las cosas y cada familia subió a su habitación. Al rato mi cuñado tocó la puerta diciendo que llevaría a los niños al parque de diversiones que estaba instalado en el pueblo, Ana le dijo que los acompañaría. En virtud de eso yo decidí quedarme a descansar en la habitación. Me recosté y me quedé dormido. No sé cuánto tiempo había pasado cuando sentí a mi hermana entrar a la habitación, pero supuse que estaba buscando algo que había olvidado, pero mayor fue mi sorpresa cuando vino directo a la cama, se acostó a mi lado, me abrazó y buscó mis labios para darme un beso. Ante esa situación mi pija reaccionó inmediatamente y se comenzó a parar, respondí al abrazo y bajé acompasadamente mis manos hasta las nalgas de mi hermana, que llevaba puesto un short que le quedaba holgado y una franela sin brassier. Metí mis manos debajo del short y nuevamente quedé sorprendido, ya que mi hermana no ...
... llevaba puesta bombacha. Eso hizo que mi pija terminara de ponerse a punto. Me incorporé en la cama y le quité la franela, dejando al aire sus hermosas tetas y no pude evitar la tentación de dedicarme a chuparle sus pezones y a lamerle lentamente sus pezones, haciendo que mi hermana comenzara a retorcerse de placer. Evidentemente ella ya venía caliente y me fue muy fácil terminar de encenderla. Mientras le chupaba las tetas bajé mi mano hasta la concha de mi hermana y comencé a frotar ligeramente su clítoris, ya su concha empezaba a humedecerse y mis dedos se deslizaban suavemente, permitiéndoles entrar y salir con facilidad. Cuando su concha ya estaba totalmente encharcada, bajé mi cara y me dispuse a beberme sus fluidos vaginales, a lamerle su concha, a chuparle sus jugos. Ya estaba demasiado encendida y me pidió que la penetrara, pero antes decidió ponerse en cuatro patas de cara a la puerta. Cuando estaba en lo mejor de la cogida que le estaba dando a mi hermana, sonó el cerrojo de la puerta, yo intenté retraerme, pero mi hermana no me lo permitió. Olvidé el asunto y me dediqué a bombearle pija a mi hermana, en esa posición es realmente excitante ya que puedo ver todo su culo y agarrarle sus tetas sintiendo que tengo el control de su cuerpo y ella disfrutando siendo sometida por mi verga encajada en su concha. Mi hermana gemía y me pedía que la penetrara con mayor intensidad. Repentinamente se abrió la puerta y sorpresa… era mi esposa que había decidido ...