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Al fin mi hermana, mi esposa y yo
Fecha: 20/05/2026, Categorías: Incesto Autor: enrique333, Fuente: CuentoRelatos
... regresar, pero contrariamente a lo que me esperaba (una escena de celos) puso el cerrojo y empezó a desvestirse, sonriendo pícaramente. Yo no estaba entendiendo lo que pasaba, pero mi hermana que aún estaba ensartada en mi pija, le dijo: Ana, apúrate que este hombre está realmente divino. -Me dejas algo, no te lo goces todo -Ana respondió. Esos comentarios me pusieron a millón y me puse darle mas duro a mi hermana, Ana se acercó y se paró desnuda delante de mi hermana, quien la agarró por las tetas y comenzó a chupárselas, Ana bajo su cara y buscó los labios de mi hermana y se fundieron en un beso, un beso tan erótico como nunca lo había visto, era un beso de pasión, me pareció hermosamente excitante. Se despegaron y Ana se acercó a mi para darme un beso también. En ese momento mi hermana se despegó de mi pija, dejándome con mi verga a punto de estallar. Ana bajó hasta mi pija y la llevó a su boca para darme una mamada magistral. Mientras tanto mi hermana buscó su bolso y sacó un consolador, se colocó detrás de Ana y se lo introdujo. Mi esposa se meneaba disfrutando la cogida que le estaba dando mi hermana, mientras me chupaba la pija. Me tumbaron en la cama y se acostaron junto a mi, dejándome a un ...
... lado. Ellas se dieron a besarse y a tocarse como las diosas, esa situación me tenía muy excitado y se me ocurrió bajar a chuparles sus conchas, mientras se la chupaba a mi esposa, mi hermana se metía el consolador en su concha. Cuando ya estábamos a punto de acabar, mi hermana se levantó y me hizo que me montara sobre Ana, mientras ella lubricó el consolador y se lo puso en el culo de mi esposa y comenzó a perforarle su trasero. Ana gemía y se retorcía ante la doble penetración. Yo no aguanté más y acabé en la concha de mi esposa. Mi hermana me apartó y metió su cara en la concha de Ana, donde yo acababa de vaciar mi leche, la chupó intensamente sacando los líquidos que le había derramado, Ana no aguantó y se escuchó un grito de placer, al momento de tener su orgasmo. Me acosté a su lado y mi hermana aún a nuestros pies, se dedicó a lamer suavemente mi pija limpiando todo residuo de semen. Luego se ubicó al otro lado, dejándome en el medio de mis dos mujeres. Cuando iba a hacer un comentario, ambas me taparon la boca y me pidieron que me quedara callado y que disfrutara el momento. Allí estaba yo en medio de mis dos excelentes mujeres que amo, entregados en una difícil, pero fascinante relación.