-
Infidelidad IV: Resignación, penitencia y viacrucis.
Fecha: 21/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM Hetero Intercambios Autor: RelatistaDan, Fuente: SexoSinTabues30
... caricias, sazonado con besos, balanceando perfectamente el morbo con amor, vigor y ternura, cogimos en nuestro nuevo estándar, amantes renacidos de sus cenizas entregados al dolor de la traición, resignados a nuestra penitencia, consagrados a nuestro viacrucis. 7 minutos intensos de hacer el amor divididos no sé cuanto entre ano y vagina, que nos importa, lo realmente relevante fue la intensidad del orgasmo, basta con decir que empapamos el sillón, mi sillón de descanso, mi sillón favorito, la abundancia de sus fluidos fue simplemente ridícula, mi eyaculación fue ridícula, después del encuentro matutino no debería tener tanto semen, aún así solté una cantidad tal que hasta me causó un serie de punzadas. El orgasmo masculino es breve, se estima que dura entre 3 y 10 segundos, esa tarde creo que duró entre 7 y 10, sumado al placer de la eyaculación experimentado en el orgasmo, sentía que mi esposa me robaba el aire con las contracciones aleatorias propias de su clímax, contracciones que no le permitían a mi pene liberar el flujo sanguíneo. Capturado en el fondo de su ajustada vagina me sentía ordeñado y como no había nada más que ...
... ordeñar extraía fragmentos de mi alma, maldita sea la sensibilidad post orgasmo, maldita sea la resolución del pene masculino, bendigo la vulva y todas sus cualidades, bendita sea mi esposa que con su estúpido deslis nos permitió llegar a esto, pero, sobre todo, bendita sea EaEx quién me permitió experimentar con ella los dulces placeres de una conección profunda, aún sin haber sentimientos de pormedio. Tras la resolución llega el periodo refractario, desinflado por la falta de sangre mi pene es expulsado de su cálido y reconfortante cueva, encima de mi esposa los besos no menguan, las caricias no merman, gracias al órgano sexual más grande del cuerpo, la piel humana, por permitirnos seguir disfrutando nuestros cuerpos hasta quedar completamente saciados. Al final de nuestra jornada sexual nos quedamos en el sillón no sé cuánto tiempo, solo sé que el hambre nos asaltó y decidimos ordenar comida a domicilio, quedamos demasiado cansados para movernos, estábamos demasiado cómodos el uno con el otro para separarnos, unidos por la miel de nuestro amor, esperamos abrazados, empapados y hediondos a sexo esperando por nuestra órden de comida.