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Infidelidad IV: Resignación, penitencia y viacrucis.
Fecha: 21/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM Hetero Intercambios Autor: RelatistaDan, Fuente: SexoSinTabues30
... tu cuerpo, pero toda esa carne extra no esta mal, NADA MAL, es como tener mas mujer para disfrutar. Eres más joven, y hermosa *guiño el ojo*, pero no te confíes, a pesar de su edad y tres hijos esa mujer sabe como hacer sentir a un hombre deseado, y en ese apartado, amor mío, EaEx te deja como estúpida, su habilidad para dar amor, o placer, como quieras verlo, es infinitamente superior a la tuya. El tatuaje, lo apretado de tus agujeros, los piercings, el color de piel que me vuelve loco, la belleza de tu rostro, nada de eso sirve si no aprendes a hacer lo que ella hace. Puedo ver dolor en su rostro y aprovecho para recordarle que esto es un castigo, además de una oportunidad para aprender algo nuevo. Eo. Noto que está conversación te está causando problemas… No importa, si yo pude lidiar con tu infidelidad, tú también podrás con esto *sujetando su rostro haciendo presión con una sola mano en sus mejillas*. Hoy aprendí varias cosas, la primera de ellas es que besas delicioso, el sabor de tu boca es exquisito, pero tu habilidad con la lengua cariño, ese es tu talón de aquiles, nunca te lo había mencionado porque nunca había besado a otra mujer, no lo habría descubierto si tus deslices y el amable acuerdo. Sabes, sus besos son muestras de afecto, no es solo juntar los labios, es conectar nuestros cuerpos en una danza de deseo que fomenta el intercambio de fluidos… Tengo su sabor en mi boca, y no me refiero a sus fluidos, tengo el sabor de su aliento en mi boca y déjame ...
... decirte algo, sabe delicioso. En ese momento ella se encuentra batallando con el último botón, el más cercano a mi pene, su boca estimula mi miembro por sobre el pantalón despertando a la bestia. Eo: Permíteme ayudarte, voy a estirar un poco la tela, está ayuda no será siempre, en algún momento deberás poder sola. Bien, ahora levántate y quítame la camisa, recuerda, no puedes usar nada, solo tu boca. Obediente retiró mi camisa y siguió con el resto de las ropas. Quitar el cinto fue particularmente complicado, detuve mi relato solo para observar luchas con la hebilla y su lengua. Fueron 18 largos minutos de batalla, pero lo consiguió. Felíz liberó un grito de júbilo, ese instante de alegría nos conectó, ambos sonreímos alegres con su victoria cuando nuestros ojos se encontraron brillando con genuino gozo. El tiempo se detuvo en ese fragmento de tiempo, mentón y labios reposando en mi pene por sobre el pantalón, ninguno de los dos se merece lo que nos estamos haciendo, pero las circunstancias nos llevaron a este punto, en palabras del terapeuta “lo mejor que podemos hacer es disfrutarlo”. Bajar la cremallera resultó ser como comerse una galleta, remover el botón del pantalón fue un paseo por el parque, sin nada que lo sostenga en la cintura la prenda cayó al piso liberando la bestia semi erecta. Les juro que pude ver un destello de felicidad cuando lo vió cara a cara, al no tener ropa interior su labor había terminado, podía reclamar “su premio”, pero primero el ...