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Juegos adolescentes
Fecha: 22/05/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Odate, Fuente: TodoRelatos
CAPÍTULO 1: EL ÚLTIMO ASIENTO Mario se acomodó en el asiento trasero del autobús, su mochila cayendo pesadamente a sus pies. A los 18 años, ya había desarrollado una complexión atlética gracias al fútbol, con hombros anchos que llenaban su camiseta blanca. Su pelo castaño oscuro caía ligeramente sobre sus ojos verdes, y una sonrisa pícara se dibujaba constantemente en sus labios carnosos. Tenía esa actitud despreocupada típica de quien sabe que atrae miradas. A su lado, Tomás se dejó caer con un suspiro. También de 18 años, era más delgado que Mario, con una estatura similar pero de constitución más esbelta. Su pelo rubio claro estaba perfectamente peinado hacia un lado, enmarcando un rostro de rasgos finos y ojos azules que reflejaban una curiosidad constante. Llevaba una camisa a cuadros que resaltaba su torso delgado pero tonificado. "Joder, qué día de mierda en el instituto," murmuró Tomás, pasándose la mano por el pelo. Mario se giró hacia él, notando cómo los músculos del cuello de su amigo se tensaban bajo la piel clara. "Al menos ya hemos terminado con el examen de matemáticas. Hernández se ha pasado tres pueblos con las preguntas." El autobús se llenaba progresivamente de estudiantes. Los asientos delanteros ya estaban ocupados, pero la parte trasera permanecía relativamente vacía, creando una sensación de intimidad inesperada entre los dos amigos. "¿Has visto cómo te miraba Laura durante el recreo?" preguntó Tomás con una sonrisa traviesa. "Creo ...
... que le gustas en serio." Mario se encogió de hombros, pero su sonrisa se amplió. "Laura está bien, pero me aburre un poco. Siempre habla de las mismas cosas." "Eres un capullo," rió Tomás. "Cualquiera mataría por salir con ella." El autobús se movía lentamente por las calles empedradas del centro histórico. Los dos chicos charlaban sobre sus planes para el fin de semana cuando el vehículo frenó bruscamente en un semáforo. El impulso empujó a Tomás hacia Mario, sus cuerpos chocando momentáneamente. "Perdón," murmuró Tomás, pero no se apartó inmediatamente. Pudo sentir el calor corporal de Mario a través de la fina tela de sus camisetas. Mario notó la proximidad y algo extraño se removió en su interior. "No pasa nada," respondió con voz ligeramente ronca. El autobús reanudó la marcha, pero la tensión entre ellos había cambiado sutilmente. Tomás se quedó más cerca de lo normal, sus muslos rozándose levemente con cada movimiento del vehículo. "Oye, Mario," dijo Tomás bajando la voz, "¿alguna vez has pensado en... experimentar?" "¿Experimentar con qué?" Tomás tragó saliva, sus mejillas adquiriendo un ligero tono rosado. "Ya sabes, con... cosas diferentes." Mario arqueó una ceja, intrigado. "¿Te refieres a drogas o algo así?" "No, idiota," Tomás golpeó suavemente su brazo. "Me refiero a... experiencias. Sexuales." La palabra quedó flotando entre ellos. Mario sintió cómo se aceleraba su pulso. Durante meses había tenido pensamientos confusos sobre ...