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Juegos adolescentes
Fecha: 22/05/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Odate, Fuente: TodoRelatos
... Tomás, fantasías que apartaba rápidamente de su mente. "¿Qué tipo de experiencias?" preguntó Mario, su voz apenas un susurro. Tomás se acercó más, sus labios casi rozando el oído de Mario. "Con chicos." La confesión cayó como una bomba entre ellos. Mario sintió una descarga eléctrica recorriendo su cuerpo, concentrándose en su entrepierna. "Tomás..." "Sé que suena raro," continuó Tomás rápidamente, "pero últimamente no puedo dejar de pensar en ti. En nosotros." Mario giró la cabeza, sus rostros quedando a escasos centímetros. Podía sentir la respiración entrecortada de Tomás acariciando sus labios. "Yo también," admitió Mario finalmente. Sin más palabras, sus bocas se encontraron en un beso intenso y desesperado. Las lenguas se entrelazaron inmediatamente, explorándose con una pasión acumulada durante meses de tensión no reconocida. Mario llevó su mano a la nuca de Tomás, profundizando el beso mientras sus cuerpos se pegaban más. Tomás gimió suavemente contra los labios de Mario, el sonido enviando ondas de excitación directamente a su polla, que comenzaba a endurecerse dentro de sus vaqueros. "Joder, Tomás," murmuró Mario separándose ligeramente, sus ojos verdes oscurecidos por el deseo. "Mi parada es la próxima," dijo Tomás con voz temblorosa. "¿Vienes conmigo? Mis padres no vuelven hasta tarde." Mario no lo dudó ni un segundo. "Vamos." * El apartamento de Tomás estaba en silencio cuando entraron. Era un espacio acogedor, decorado ...
... con gusto por sus padres. Pero en ese momento, lo único que importaba era la electricidad sexual que crepitaba entre ellos. Apenas se cerró la puerta, Tomás empujó a Mario contra la pared del recibidor, sus bocas volviéndose a encontrar con urgencia animal. Esta vez no había dudas ni vacilaciones, solo pura lujuria desatada. Mario gimió cuando sintió las manos de Tomás deslizarse bajo su camiseta, explorando su torso musculoso. Sus pezones se endurecieron al contacto con los dedos ávidos de su amigo. "Quítate la camiseta," ordenó Tomás con voz ronca. Mario obedeció inmediatamente, revelando su pecho definido y su abdomen marcado. Tomás se relamió los labios antes de inclinarse para lamer y morder los pezones erectos, arrancando gemidos guturales de la garganta de Mario. "Joder, sí," murmuró Mario, sus manos enredándose en el pelo rubio de Tomás mientras arqueaba la espalda. Tomás continuó su asalto oral, bajando lentamente por el abdomen de Mario, dejando un rastro de besos húmedos y mordiscos suaves. Cuando llegó al botón de los vaqueros, alzó la mirada con ojos hambrientos. "¿Seguro que quieres esto?" preguntó Tomás, aunque sus manos ya trabajaban desabrochando el cinturón. "Más que nada en el mundo," respondió Mario, su polla palpitando dolorosamente dentro de los calzoncillos. Tomás bajó los vaqueros y los bóxers de una vez, liberando la polla hinchada de Mario. Era más grande de lo que había imaginado, unos buenos dieciocho centímetros de carne ...