-
Una tarde de lujuria
Fecha: 22/05/2026, Categorías: Hetero Autor: yoland30, Fuente: CuentoRelatos
... todo, y yo toda la mañana preocupada por si no me llamabas y ya tienes hasta mesa reservada, nunca cambies, contigo todo es perfecto. Como agradecimiento a las palabras que le dije, se me acercó y fundió sus labios en los míos, como me gusto eso, me cogió la mano y me acercó hasta su coche, que estaba muy próximo, me abrió la puerta, y me dijo: Él: Entra mi vida, que vas a oír rugir el motor de mi coche nuevo. Yo: Ya veo que a ti te pasa con los coches, lo mismo que a mí con las motos, siempre tenemos que tener muchos caballos entre las piernas. Él sonríe y asiente con la cabeza muy efusivamente y cierra la puerta, se sube arranca y nos vamos. Llegamos al restaurante, entramos y fuimos hasta la mesa que había reservado, estaba en un rinconcito muy acogedor, separado por un biombo, el cual hacía que nadie pudiese vernos. Juan galantemente, apartó la silla para que yo me sentase, y así lo hice, y cuál fue mi sorpresa, que al tirar la silla hacia delante, se agachó y me besó en el cuello, un beso muy corto, pero que me hizo temblar. Sin inmutarse, se sentó en su sitio, frente a mí, llamó al camarero, el cual trajo la carta, pedimos, comimos y cuando estábamos en el postre, que era plátano frito con dos bolas de helado (hubo un momento en que cruzamos las miradas y sonreímos), era el presagio de lo que iba a suceder aquella tarde, pero Juan no estaba muy dispuesto a esperar, se había descalzado y con su pie me rozaba la entrepierna, yo lo miré con cara de ...
... sorpresa, pero le seguí el juego, me gustaba lo que estaba haciendo y empecé a ponerme caletita, él quiso pedir café, pero le dije muy rotundamente que nada de café que teníamos prisa, sonrió, pagó la cuenta y nos fuimos. En el parking y una vez dentro del coche, no lo pudimos evitar, tuvimos que besarnos, fue un beso apasionado, donde dejamos rienda suelta a nuestro instinto, Juan metió su mano por mi camisa, sacando mi pecho, agachó su cabeza y con su lengua contorneó mi pezón, el cual se puso tieso, yo ya empezaba a excitarme, pasé mi mano por encima de su pantalón, tenía el pene erecto. Estábamos los dos muy excitados, cuando de repente alguien cruzó por delante del coche, los dos nos pusimos cada uno en su sitio, yo me tapé rápidamente, dimos un soplido y decidimos marcharnos de aquel lugar, no queríamos hacerlo de aquella manera tan rápida e incómoda, queríamos que aquello durase y que nos diese mucho placer, así que nos fuimos a su casa. Por el camino no hacíamos más que reír por la situación que acabábamos de vivir en el parking. Llegamos a su casa y en la puerta él me agarró fuertemente por la cintura, empezó a besarme, mientras bajaba las manos y me apretaba el culete con fuerza. Yo me agarré a su cuello y di un salto, Juan me cogió y quedé suspendida en el aire, mientras con mis piernas abiertas me agarré de su cintura, aun seguíamos besándonos y la puerta sin abrir. Juan a tientas abrió como pudo la puerta y entramos en su casa, cerró la puerta y allí ...