1. Minerva es el erotismo tabú puesto al desnudo (3)


    Fecha: 23/05/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Mesalino, Fuente: CuentoRelatos

    ... correcta, hecho de una fina tela de algodón blanco. Debajo de su pequeña cintura se abrían los contornos de una pelvis femenina cuya sola existencia invitaba a ser fertilizada, y el tesoro que contenía se ocultaba tras un tanga, cuyos triángulos delantero y trasero también estaban hechos de una delicada tela de algodón blanco.
    
    Como los chicos parecían estar petrificados, fue Minerva quien tomó la iniciativa y caminó hacia la orilla de la balsa de agua y se hundió lentamente en ella.
    
    —¡Vamos! No os quedéis ahí parados como tontos —les dijo.
    
    Mientras chapoteaban como críos, los jóvenes se turnaban para hablar con Minerva, para tenerla cerca, para rozarle un poco la piel, y ella actuaba con ingenuidad. Pero el negro les cortó el impulso, diciéndoles con severidad que dejaran de tocar a su chica. Era como si le gustara que observaran a “su chica”, más no que la tocaran.
    
    El flaco desgarbado propuso jugar a una prueba de resistencia bajo el agua que consistía en que tres de ellos se ponían en fila india con una separación de algo más de un metro, con las piernas abiertas en compas. La cuarta persona debía pasar nadando debajo del agua, bajo las piernas de todos, hasta salir del otro lado.
    
    El juego empezó con normalidad. Pero, a través del agua cristalina, Nicolau se percató de que cuando Minerva quedó de última y al flaco le tocó el turno de sumergirse y llegó a la altura de Minerva, se atascó entre la apertura de sus piernas, y en un ...
    ... torpe intento por salir del otro lado, metía las manos entre sus muslos, tocándole, aparentemente por accidente, ¡la vagina! Y ella no pareció sorprenderse; simplemente, reía divertida mientras se abría más de piernas para facilitarle el paso; aunque no parecía funcionar, y el flaco siguió maniobrando entre las piernas de ella, hasta que finalmente logró emerger del agua a su espalda.
    
    Él le murmuró: «me estaba quedando sin aire» y ella asintió con la cabeza, como si hubiera quedado satisfecha con la explicación. Al estar los demás chicos de primeros en la fila, no se enteraron del inconveniente, o conveniente, atasco. Lo más raro del atasco bajo los muslos de Minerva es que luego sucedió lo mismo cuando la prueba la hizo el gordo; y así siguió ocurriendo durante las sucesivas rondas. Incluso, Minerva, que había hecho una primera ronda impecable, también empezó a tener dificultades y se atascaba pasando entre los muslos del último chico de la fila.
    
    El único que lo hizo impecablemente todas las veces fue el negro, quien no se enteró, como si fuera un poco tonto, de que los demás participantes, Minerva incluida, se entretenían entre las piernas de la última persona de la fila, hasta que no tenían más oxígeno en sus pulmones.
    
    Se tomaron un descanso haciendo levitar de mano en mano una copa que habían dejado a la orilla de la balsa.
    
    Parece que la actitud dócil de Minerva durante la prueba anterior animó a los chicos a proponer más juegos… 
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