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Compañeros - Capítulo 10: La Casa Rural (I)
Fecha: 23/05/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
Capítulo 10: La Casa Rural (I) El grupo de WhatsApp de la clase de arquitectura llevaba semanas cocinando la idea, pero por fin cuajó: escapada de finde a una casa rural en plena Sierra de Madrid. Más de cincuenta personas. Los de clase, más amigos de amigos, más cualquier excusa para dejarse llevar por el alcohol, la música y las ganas de liarla sin filtros. Miguel, cada vez más integrado con su gente de arquitectura, se apuntó sin dudarlo. Y por supuesto, tiró de sus tres compañeros de batalla: Luis, Arnau y Jordi. —Pero vamos a ver —dijo Luis cuando se lo propuso—, ¿me estás diciendo que nos vamos un finde a una casa enorme con cincuenta tíos y tías borrachas con ganas de fiesta? —Eso. —¿Y todavía estás preguntando? Arnau puso el coche. En el maletero: mochilas, botellas de todo tipo, hielo, bolsas con patatas, vapers, condones… todo bien pensado. Se notaba que lo llevaban preparando con mimo. El trayecto fue el aperitivo: trap español, latas abiertas, comentarios de todo tipo y esa electricidad en el ambiente que solo tiene un finde de fiesta a lo bestia. Llegaron entrada ya la noche. La casa era enorme, con fachada de piedra y madera, varias plantas, y habitaciones repartidas como en un campamento. Les tocó a los cuatro compartir una: litera, cama de matrimonio, baño propio con bañera y espejo grande. —Parece el escenario de un reality —soltó Arnau, mientras dejaba la mochila sobre la cama. Luis ya estaba tirado de espaldas. —Lo que pase ...
... aquí no sale de aquí —dijo. Y bajaron a la zona común, donde ya empezaban a sonar los primeros temas del altavoz y se descorchaban botellas. Había cerveza fría, luces suaves, mucha gente que apenas se conocía y muchas ganas de hablar, tontear, beber. Todo en ebullición. Miguel iba de grupo en grupo, presentando a sus amigos, haciendo de nexo. Luis no tardó en empezar a bromear con cualquiera que se cruzase. Jordi y Arnau ya tenían un grupito de chicas con las que se reían a carcajadas. En general, el ambiente era el mejor posible. Después de las primeras copas vinieron los juegos. —Va, jugamos al “Yo nunca”. Se sentaron en el suelo, en círculo. Latas en mano, mirada atenta. —Yo nunca he hecho un trío —dijo alguien. Risas, unos cuantos bebieron. Jordi también. —Cuenta eso —dijeron entre risas. —Nada, una cosa en la playa, dos colegas y una alemana loca… otro día os lo cuento. —Yo nunca me he follado a alguien cuyo nombre no recuerdo —añadió otro. Luis bebió. Dos más también. Miguel no. Siguieron. —Yo nunca me he comido el culo de nadie. —Yo nunca me he corrido en la ducha pensando en alguien del grupo. Más risas. Alguno se atragantó con la cerveza. —Yo nunca me he hecho una paja con un amigo delante —dijo de pronto un chaval con gafas, sonriendo. Silencio. Luis y Miguel no bebieron. Pero el cruce de miradas fue inmediato. Cómplice. Cargado de algo más que incomodidad. Algo que ninguno verbalizó. Ni querían hacerlo. Después ...