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Compañeros - Capítulo 10: La Casa Rural (I)
Fecha: 23/05/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... llegó la botella. El círculo se volvió más pequeño. El que giraba tenía que besarse con quien le tocara, sin rechistar. Miguel no sabía cómo había acabado ahí. Pero cuando giraron la botella y la boca de vidrio apuntó directo hacia él… y hacia una chica rubia de enfrente, su cuerpo se tensó. Era Carlota. Ella sonrió. Se levantó sin prisas. Se acercaron. Miguel tragó saliva. Y se besaron. Con lengua. Con roce. Con intención. Un beso largo, suave y con ese punto de tensión acumulada. No fue algo robótico. Fue un beso que se notaba que llevaba meses esperando sin que nadie lo dijera en voz alta. ⸻ Carlota no se separó de él en lo que quedaba de noche. Hablaron largo rato. En la terraza, con cigarros, copa en mano y las luces tenues iluminando apenas sus caras. Carlota era todo lo que Miguel no sabía cómo manejar. Rubia natural, piel clara, facciones delicadas, labios carnosos sin exagerar, ojos grandes y verdes. De esas niñas pijas de Madrid que parecen haberlo tenido todo fácil, pero que tienen un fondo más cañero del que aparentan. Bajita, delgada, con poco pecho pero firme, y un culazo que no pegaba con su aire angelical. Llevaba un jersey ancho y una falda corta. Sin esfuerzo, estaba buenísima. Pero no solo eso: tenía labia, tenía chispa. Y tenía esa forma de mirar que desarma. Miguel estaba atrapado. Y no lo disimulaba. Mientras tanto, abajo, Luis, Arnau y Jordi andaban liados. Bailaban, hablaban con chicas, brindaban. Luis ya había ...
... bailado con dos o tres, pero con ninguna parecía cuajar. Cada vez que miraba a su alrededor, veía que Miguel seguía ahí, con Carlota, cada vez más cerca, cada vez más conectados. —¿Dónde se ha metido este cabrón? —preguntó Arnau. —Estaba fuera con Carlota, ¿no? —Ya no están. —¿Tú crees que…? —¿Vamos a mirar? Los tres subieron con sigilo, botellín en mano, riendo entre dientes. Al llegar al pasillo, vieron que la puerta de su dormitorio estaba cerrada. Muy suavemente, Luis se acercó. Apoyó la oreja. Y lo escucharon. Ese sonido. Mojado. Rítmico. Un gemido leve. Luis se alejó con los ojos abiertos, sorprendido. —Nuestro Miguel… —Crack —susurró Jordi. Se quedaron un poco más. Por el morbo. Por pura admiración. Y porque era su amigo. Luego se fueron sin hacer ruido, riéndose entre ellos. ⸻ En la habitación, el ambiente estaba cargado. Se besaban como si el mundo no existiera. Carlota ya se había quitado el jersey. Miguel le bajó la falda. Ella lo empujó con una sonrisa, se arrodilló. Y le bajó el pantalón del chándal. Luego los calzoncillos. Sin comentarios. Sin risas. Solo con los ojos abiertos. La polla de Miguel, dura, larga, gruesa, se alzó como si estuviera esperándola. Carlota la cogió con ambas manos. Se la metió en la boca. Y empezó a chuparla con ganas, con ritmo, con una mezcla de hambre y experiencia. Miguel gemía bajito, la cabeza apoyada en la pared. Le acariciaba el pelo. Le decía lo bien que lo estaba ...