1. Empresa de mantenimiento


    Fecha: 24/05/2026, Categorías: Bisexuales Autor: vantheway, Fuente: CuentoRelatos

    ... hace ni hora y media. Sígame y le indico donde está el fregadero.
    
    – Buenas tardes Susana, me llamo David. Cojo las herramientas y la sigo -le dije-
    
    Se giró y echó a andar hacia la casa, la seguí contemplando su cuerpo como si fuese un adolescente. Entramos en la vivienda, allí me esperaba un hombre bastante atractivo, calvo o con la cabeza rapada para disimular su calvicie, algo más bajo que Susana. Llevaba un pantalón de chándal gris holgado, donde se le notaba un bulto en su entrepierna, y una camiseta azul. Me tendió la mano.
    
    – Buenas tardes David, soy Alejandro -me saludó- Acompáñeme para ver el fregadero. Le comento, no tiene ni 3 años y pierde agua por debajo. Yo no entiendo nada de fontanería y la verdad, para eso pagamos un seguro.
    
    – Ahora le echo un vistazo, no se preocupe. Como usted dice para algo están los seguros, además que yo vivo de eso, si no llama al seguro yo no trabajo.
    
    Me sonrió y me señaló donde estaba el fregadero, era una cocina abierta o cocina americana (aunque hay gente que las llama “barra americana” sin saber que el significado de esas palabras es “puticlub”) Me explicó que perdía agua por debajo, si le ponían el tapón seguía perdiendo, ósea que no podía ser de la válvula de desagüe. Allí mismo veían por la televisión un programa de esos que hablan de casos que pasan por distintas zonas del país.
    
    – Si le molesta la televisión nos vamos al salón a verla -me dijo Alejandro-
    
    – No, por favor no se preocupe, así no me siento solo ...
    ... -le respondí-
    
    Me puse manos a la obra y pasados unos 15 minutos y después de hacerle varias pruebas a la tubería de desagüe, observé que el fregadero tenía unos pequeños agujeros, es decir estaba picado y ese era el motivo de la pérdida de agua. Llamé a Alejandro y le expliqué cual era el problema, con una linterna encendida desde abajo, pudo ver como la luz salía por los pequeños agujeros.
    
    – Bufff, y mañana vienen unos amigos a cenar… ¿hay alguna solución, aunque sea momentánea? -me dijo-
    
    – A ver, le puedo poner una resina pero si el fregadero está en garantía, ésta no se lo va a cubrir con la resina cubriendo el desperfecto -le comenté-
    
    – Bueno, me tocará pelear con alguien, pero no creo que esté en garantía aún. -me soltó Alejandro- Repárelo y cuando acabe no se vaya aún. Tómese una cerveza con nosotros.
    
    En ese momento en la televisión hablaban sobre la agresión que había sufrido un chico homosexual por eso mismo, por su condición sexual. Yo acabé de recoger las herramientas cuando Susana dijo:
    
    – No comprendo a la gente así, tan retrógrados. ¡Cómo se puede ser tan cerrado de mente! Pobre criatura el susto que ha debido pasar.
    
    – Querida, no todo el mundo es tan liberal como nosotros -le dijo su marido- creo que hay más retrógrados que gente con la mente abierta. David, ¿usted qué opina?
    
    – Bien, pienso igual que ustedes. Verán soy bisexual, algo que mucha gente no concibe en absoluto, aquí o eres hetero o eres maricón, no hay más -sentencié quedándome ...
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