1. Carmen


    Fecha: 24/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Friskis, Fuente: TodoRelatos

    Tabarca es una isla situada muy cerca de la costa alicantina, en verano está abarrotada de turistas que buscan playa, sol, ponerse morenos y por supuesto comerse un buen caldero, plato típico de la isla, pero en determinados meses del año, junio y septiembre a pesar de haber turistas estos son muchos menos. Son los meses en los que me gusta ir a la isla, a bucear en sus cristalinas aguas, a broncearme y a comer buenos platos marineros.
    
    Hacia allí me embarqué el último septiembre, con la intención de descansar, de bucear y llenarme de esa tranquila energía que solo la isla me aporta. Me inscribí en el pequeño hotel que existe en la isla y me fui a dar un paseo. Tabarca estaba increíble, sus calas con esas cristalinas aguas que tanto me gustan y donde me gusta nadar y tomar el sol. Volví al hotel a comer, el hotel tenía un restaurante más que decente donde me prepararon una lubina a la espalda que estaba exquisita. Después subí a mi habitación y dormí una pequeña siesta para retomar fuerzas.
    
    Volví a salir del hotel para darme un paseo y un baño vespertino y me dirigí a una de las calas de la isla, bastante conocida pero que en aquella época del año no solía tener muchos visitantes. De hecho cuando llegué solo había una chica, de pelo moreno que contrastaba con su vestido blanco ibicenco, que se entretenía mirando el paisaje, al fondo se veía la silueta del Cabo de Santa Pola y la ciudad de alicante.
    
    Me sumergí en las aguas de aquella cala, el agua estaba fresca pero ...
    ... el fondo marino que se podía contemplar compensaba, la pradera de posidonia daba cobijo a bancos de salpas, de sargos e incluso se podía ver alguna dorada. Entre las rocas del fondo divisé pulpos, morenas y demás flora y fauna propia de aquellos fondos marinos.
    
    Cuando salí del agua, algo aterido por el frío, aquella chica morena seguía allí, ahora estaba sentada, concentrada mientras leía un libro. En cuanto notó que yo salía del agua, levantó la vista y sonriendo preguntó:
    
    --¿Está fría el agua?
    
    --La verdad es que sí, --contesté, pero la verdad es que contemplar el fondo marino de esta isla compensa el frio de sus aguas.
    
    --La verdad es que yo nunca he buceado, pero debe ser bonito. –replicó ella.
    
    --Ahora ya no es momento, pero si quieres mañana te enseño, es fácil, simplemente tienes que acostumbrarte a respirar por el tubo.
    
    --Pero yo no tengo gafas de bucear –replicó ella.
    
    --Por eso no te preocupes –conteste –tengo unas gafas de repuesto que te puedo prestar.
    
    --Bueno me fiaré de ti, pareces un buen chico. ¿Mañana por la mañana en este mismo sitio?
    
    --Perfecto –contesté mientras recogía mis cosas y me encaminaba hacia el hotel.
    
    Llegué al hotel y me di una ducha con agua fría para quitarme la sal del mar, mientras no me podía quitar de la cabeza a aquella morena de la que todavía ni siquiera sabía su nombre. Después me dispuse a leer un rato hasta la hora de bajar al comedor del hotel para la cena.
    
    Vestido con una camisa de manga corta y unos ...
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