1. El dueño Parte 2


    Fecha: 25/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Lanfasone1, Fuente: TodoRelatos

    ... dejó bastante rato a solas.
    
    Luego nos dijo que nos iba a llevar al mejor restaurant de Vitoria, a un asador.
    
    Irina no era de comer mucha carne ni yo tampoco a decir verdad.
    
    Nos cambiamos para la cena.
    
    Ella se puso un vestido bastante sobrio, con un escote cerrado, de color beige, la falda un poco más arriba de la rodilla.
    
    Pero Irina no podía ocultar su exuberancia llevase la ropa que llevase.
    
    Mirko nos llevaba en el coche, sin palabras, en la oscuridad de la carretera, el paisaje era una sombre enorme con luces aquí y allá como estrellas en el cielo, luego la ciudad nos deslumbró con la vista de sus primeras luces artificiales.
    
    Durante el viaje, Irina estrechaba mi mano con dulzura, como si necesitara mi protección.
    
    Julen nos esperaba ya en el restaurant.
    
    Pero no estaba solo, al llegar nosotros, él se puso de pie y también su acompañante, era una mujer muy guapa de unos treinta y tantos años, el pelo castaño, la piel muy blanca, un inconfundible aire eslavo la delataba, los pómulos prominentes, los ojos grandes.
    
    _Nadia, trabaja para mí, es de Moscú_ la presentó Julen
    
    La mujer admiró y calculó la presencia de Irina de los pies a la cabeza, con una perfecta sonrisa en el rostro pero evaluando con precisión si era más guapa que ella y que tanto lo era, como dándole un puntaje imaginario en la revisión.
    
    Nadia era muy guapa, pero al lado de Irina no había color, ella encajó el golpe, supongo que ya lo sabía, por fotos.
    
    Mi esposa en cambio ...
    ... la miro casi desdeñosamente, no competía con ella, lo sabía de sobra y no le importaban esas cosas.
    
    Nadia la saludó en ruso, Irina respondió con desgano, hubo una rápida mirada de Julen.
    
    _Es un gran honor conocerte, siempre has sido nuestro orgullo_ dijo Nadia, tenía poco pecho y un buen culo, pequeño y compacto, calculé que mediría 1,70 como mucho.
    
    Ese nuestro orgullo involucraba un patriotismo que para Irina nada significaba.
    
    _Conocí a Nadia en Moscú, unos años después de la caída del muro, ha estado conmigo desde entonces ¿Cuánto hace que estás conmigo Nadiuska?_
    
    _Doce años_ dijo ella con orgullo fingido o real, no lo sé.
    
    _ Es muy eficiente mi pequeña_ dijo Julen paternalmente.
    
    Irina la miró con un poco más de interés.
    
    Durante la cena, Nadia apenas abrió la boca, salvo para comer, en realidad la conversación era monopolizada por Julen explicando los platos que se servían, los distintos entrantes, para cuando llegó el chuletón de vaca rubia, mi esposa no tenía apetito ninguno.
    
    Yo me esforcé en comer la carne sanguinolenta con cierta repulsión.
    
    Nadia secundaba a Julen en la deglución de la carne, como si fuera ese uno de sus deberes, cada tanto estudiaba las expresiones de Irina, como si tuviera la misión de hacer eso, tal vez luego le pasaría un informe a su dueño.
    
    Cuando Irina fue al lavabo, Nadia se ofreció a acompañarla, con esa solidaridad que tienen las mujeres ante la ida al servicio en lugares públicos.
    
    _Estas rusas son la hostia, ...
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