1. Otra pareja cualquiera


    Fecha: 28/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: LIDIA, Fuente: TodoRelatos

    ... sorbiendo su propio semen mezclado con el sabor intenso de ella. Soraya gimió suavemente, cerrando los ojos, y le acarició el rostro para luego abofetearlo con delicadeza, casi en un gesto de afecto retorcido.
    
    —¿Ves qué bien? —ronroneó mientras se aproximaba al orgasmo—. Así me gusta.
    
    Cuando terminó de correrse en la boca de él, Soraya suspiró y se estiró para alcanzar el paquete de cigarrillos. Encendió otro y le dedicó una mirada satisfecha.
    
    —Ahora sí puedes hacer las tareas tranquilito —dijo con voz calmada—. Y me vas a preparar la cena. Tú no vas a cenar hoy, con tu leche y mi coño ya tienes suficiente, ¿verdad, cariño?
    
    —Sí, Soraya… —respondió él, bajando la cabeza con gratitud perversa.
    
    —Y más vale que a la noche me funciones, porque quiero follarte…—rió musicalmente—. No sólo eres mi sirvienta, tienes obligaciones maritales, ya lo sabes.
    
    —Claro, amor, no te preocupes… podrás usarme Más tarde, mientras recogía y limpiaba el piso, Gabriel no dejaba de pensar en la noche que le esperaba. Le preparó la cena que se la sirvió mientras ella veía una de sus series favoritas y recogió la cocina. Antes de acostarse, se dirigió al baño. Desde hacía meses Soraya le había obligado a someterse a depilación definitiva en todo el cuerpo, pero el escroto y la base del pene requerían repasos constantes.
    
    Repasó con extremo cuidado cada milímetro, tensando la piel para eliminar cualquier imperfección. Recordó el castigo de hacía quince días, cuando en la revisión ...
    ... de sus partes, Soraya detectó unos vellos rebeldes con sus dedos. Fueron veinte golpes de cinturón que primero le pusieron cachondo, pero a los cuarenta, su erección se había apagado dejándole las nalgas muy perjudicadas. La consigna era tener “sus huevecitos y la pichita” como la de un bebé. No pensaba arriesgarse a repetirlo. Salió del baño tembloroso y se dirigió al dormitorio donde Soraya lo esperaba sentada en la cama, solo con un sujetador negro que comprimía sus pechos y unas bragas de encaje que enmarcaban su vientre con descaro.
    
    —Acércate —le indicó sin apartar el móvil de la mano. Él se acercó, abriendo las piernas un poco para mostrarse. —Quiero tocarte—dijo con frialdad—. Quiero notarlo con la mano.
    
    Pasó los dedos con lentitud por el escroto y la base del pene, rozando cada pliegue con gesto clínico, buscando imperfecciones.
    
    —Perfecto —sentenció al final, sonriendo con suficiencia—. ¿ves cómo el cinturón tuvo sus efectos? Muy bien, cosita. Gabriel soltó el aire, aliviado. Soraya se recostó hacia atrás, con los ojos brillantes de deseo y poder, y con un leve movimiento de mano le indicó que subiera a la cama.
    
    —Esta noche pienso montarte como me dé la gana. Se colocó a horcajadas sobre él, con su vientre suave rozando su abdomen más delgado, y bajó la cadera con lentitud hasta notar su polla entrando en su interior caliente.
    
    Gabriel lanzó un gemido, atrapado bajo el peso y el aroma de su amada.
    
    —Come mis tetas —le ordenó, sujetándole la cabeza y ...
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