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Mis vacaciones laborales (4 - final)
Fecha: 28/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: SaulOsorio, Fuente: CuentoRelatos
... secos, entrecortados. Julio: Sé muy bien que me extrañabas. Pamela: Mmm… rápido Julio. Julio: Ya sabes por dónde termino rápido – decía jadeante- Pamela: Pero no trajiste el lubricante. Julio: Y tampoco lo necesitamos… ¿ya no recuerdas como lo hacíamos antes? De pronto dejaron de sonar las embestidas. Ahora se escuchaba un sexo oral ruidoso, húmedo, con Pamela entregada. Julio: Ufff, amor… no has perdido el toque. Métele más saliva, así, así… Fueron varios segundos de ella chupando con fuerza. Julio: Bien, ya está… párate. Aaaa, qué rico. Pamela: ¡Au! No, Julio… espera – quejándose de dolor – Julio: Ya casi, tranquila. Pamela: No, me duele… ahhh no puedo, para. Julio: Ya entró… ufff ya está. Pamela: Mmm, ayy Julio… ahhh. Julio: Puta madre, Pamelita, qué apretada estás. Ella se limitaba a lanzar gemidos fuertes, ahogados, seguramente tapándose con algo. Julio: No sabes cómo extrañaba esta cola. Cada segundo era más sonoras las embestidas de Julio. Pamela: Yo también… ahhh, yo también. Con el paso de los minutos, las embestidas se fueron apagando, reemplazadas por besos húmedos, largos, susurros apenas perceptibles. Después, solo silencio. Pasaron eternos minutos cuando después de solamente oír susurros y besos. Alguien salía. A Julio enseguida lo escuché en la sala, encendiendo el televisor. No tenía forma de salir. En mi shock pensé, claro, ya había sorprendido a Pamela engañarme, pero nada, nada se ...
... comparaba con lo que acababa de presenciar. No tenía pruebas – no había smartphones, nada para grabar -. Pero en mi mente ya no había dudas: ese matrimonio debía terminar. Perdido en esos pensamientos, escuché un portazo: Julio salió del cuarto. Me atreví a salir despacio. No sabía dónde estaba Sergio, hasta que lo encontré en la cama, completamente desnudo, boca arriba, casi como el hombre de Vitruvio. El tipo tenía el miembro muy grueso, tal vez hinchado por lo que venía pasando. No le di más de un vistazo, tanto por pudor como por razones heterosexuales, ver algunas prendas de Pamela desparramadas me confirmó que no era la primera vez. Eran las cinco de la tarde. El pasillo estaba vacío, pero temía toparme con ellos. Esperé el ascensor, dudando, sabía que ninguno de ellos dos era capaz de tomar las escaleras a pesar de ser un piso así que mejor me lancé por las escaleras de emergencia. Respiré hondo y toqué la puerta de mi cuarto… Julio fue quien me abrió, no sé cómo pudo mirarme a los ojos. Julio: ¿Dónde estabas? No quería responderle, pero menos quería parecer sospechoso. Yo: ¿A qué te refieres? Entré y para mi sorpresa estaba don Teodoro sentado en el sofá, en eso salía Pamela con una taza de café. Pamela: Amor – me saluda mientras dejaba las tazas en la mesita – ¿Dónde has estado? don Teodoro llegó hace unos minutos. ¿Te habrá encontrado desnuda? ¿O tal vez “ordenando”? Yo: Recién llegué hace como media hora, pero estuve abajo… olvidé la ...