1. Mis vacaciones laborales (4 - final)


    Fecha: 28/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: SaulOsorio, Fuente: CuentoRelatos

    Regresé al hotel… aunque hubiera deseado no hacerlo. Al querer abrir la puerta recordé que había dejado la llave en el otro pantalón, toqué una y mil veces y nadie salía. Recurrí a recepción para que me puedan abrir, claro no sin antes hacerme esperar un rato.
    
    Al entrar noté algo raro: había maletas bajo la cama y un olor a sexo inconfundible. Las sábanas casi en el suelo, y mi llave, en la mesa de la cocina.
    
    Entonces escuché un grito arriba. El grito provenía de la habitación de Sergio, aquel grito de pronto se convirtió en un gemido intenso. Alcancé a reconocer el gemido que suele hacer Pamela.
    
    Salí enfurecido. El ascensor no respondía; fui por las escaleras. La puerta de la habitación de Sergio estaba abierta. Reconocí os gemidos de Sergio que ya los había escuchado y los de Pamela que eran largos y suaves por ratos. Me acerqué y veo la puerta del dormitorio estaba entreabierta. Vi lo que ya imaginaba.
    
    Pamela estaba encima de él, dándome la espalda, cabalgándolo. Su cuerpo me impedía ver a Sergio, solo sus piernas velludas y desnudas asomaban por debajo.
    
    Sergio: Ahhh güeritaaa… chingada madre … -jadeando, mientras la sujetaba de la cintura- cómo me encanta chingarte así…
    
    Pamela: Sii papitooo… sigue así… así, más fuerte – su voz entrecortada por el vaivén- hazme tu puta Sergiooo… chíngame más, no pares… chíngame.
    
    Pamela se balanceaba sobre él, sudorosa, mientras Sergio la alzaba desde abajo, metiéndosela con más fuerza. Sergio hundía el rostro en sus ...
    ... pechos, besándola con hambre.
    
    Pamela: Mmm… ayyy… ¿te gustan así cabrón?
    
    Sergio: No mames… esos pezones están bien pinches grandotototes… -mordiéndola suavemente-.
    
    Yo no sabía qué hacer. Verlo con mis propios ojos era distinto. Había sospechado, sí… pero estar ahí. Encararlos era lo primero que pensé en hacer, como aquella vez con Julio, pero verla engañarme de nuevo con otro hombre… me paralizó.
    
    Solo reaccioné cuando escuché la puerta de la habitación cerrarse de golpe y pasos acercándose. El miedo de que me descubrieran me hizo meterme en la habitación contigua, abierta por suerte. Ni siquiera me escondí bien: solo entré y recé para que no me vieran.
    
    Los pasos descalzos se oían cerca, mientras Pamela seguía gimiendo con Sergio como si nada hubiera pasado.
    
    Pamela: ¿En… encontrasteee?… – gritó jadeante desde la cama–.
    
    …: No hay ni mierda en tu maleta.
    
    Esa voz me atravesó como un cuchillo. Julio.
    
    Pamela: Uffff Sergiooo… la puta vaselina está bajo la cama…- apenas podía hablar cuando Sergio aceleraba el ritmo- pero este salvaje no me deja ni hablar… ¡ahhh!…
    
    Escuché un golpe seco cuando Julio dejaba caer su short en la puerta.
    
    Sergio: ¿Por qué chingados tardaste tanto carnal?… Ahhh… ya estoy por venirme…
    
    Julio: Pasé donde Ángel, tampoco tenía.
    
    No solo me engañaba otra vez… lo hacía con Julio de nuevo, delante de otro. Y encima hablaban como si nada, como si fuera natural. Y ese detalle… vaselina. Nosotros nunca habíamos usado eso… jamás lo ...
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