1. MARCIA DANIELA – Mi Primer Orgasmo


    Fecha: 01/06/2026, Categorías: Transexuales Autor: MarciaDaniela, Fuente: SexoSinTabues30

    ... recuerdo, me decía: «¡mirá, mirá que minón! ¡fuáááá, que tetas…!», a medida revisaba las imágenes, mientras se reía, pero…, cuando yo las miraba, las miraba de otra forma… hasta que… cuando di vuelta la página de una de esas revistas, un par de imágenes terminaron de definir mis gustos: mujeres en poses sumamente sensuales y sodomizadas…, algo que hizo que el tiempo se detuviese, ya que me quedé varios minutos hipnotizada por esas fotos, como si hubiese visto algo fuera de este mundo —que, en realidad, por una parte, lo era.
    
    Cuando terminamos de ver el material, yo me tuve que ir a mi casa porque ya era tarde. Toda la noche me quedé pensando en esas fotos, y hasta tal punto que me costó dormirme. En ese momento, recordé una de mis experiencias de cuando era niño: me bajé los pantalones hasta las rodillas pero, cuando lo hice, esta vez sentía una electricidad mucho más fuerte que esa vez anterior; suspiré fuerte e, instintivamente, me ubiqué boca abajo, tapada hasta la cabeza, con toda mi cola descubierta, a través de la cual podía sentir la suavidad de las sábanas.
    
    Pasaban los meses y con mi amigo asistíamos cada vez con mayor regularidad a nuestras «sesiones de lectura». Yo nunca entendí de dónde su padre sacaba esas revistas, pero no me preocupé mucho por averiguarlo. Nos pasábamos horas disfrutando de ese material, hasta que uno ya se tenía que ir cada cual a su casa.
    
    Los meses pasaron, yo asistía a la escuela como siempre, y un día, —la verdad es que no me ...
    ... acuerdo bien de este día, no sé porqué— mis compañeros comenzaron a hablar de algo que nunca había escuchado en mi vida: «la paja». Recuerdo vagamente que mis compañeros me preguntaban si yo me hacía la paja, a lo que les respondí la pregunta con que me aclarasen lo que era «hacésela», — frase idiomática completa. Todos mis compañeros se reían de mi ignorancia en inocencia. Pero, al tiempo, esa frase se incorporó en el vocabulario cotidiano y yo ya sabía lo que quería decir, pero… no cómo se sentía. A la mañana siguiente, en la escuela, escuché de otro compañero más o menos de qué forma se hacía, lo cual me interesó como «tarea para la casa». Esa misma tarde, llegué a mi casa y, cuando entré en el baño, con dos dedos, índice y pulgar, tomé mi infantil pene y comencé a moverlo tal cual yo había aprendido. Nada ocurrió, en relación a lo que mis compañeritos decían que sentían después de hacer ese trabajo.
    
    Antes de seguir con algo más, a mi edad actual al momento, diez años para once, noté que mi cuerpo era totalmente lampiño. Es cierto que a esa edad no se puede esperar mucho de los niños, pero, mis compañeros, incluso Daniel, ya tenían pelos en las piernas y en la parte inferior del abdomen. Otro detalle era la gradual acentuación en el desarrollo de mi cola con respecto a mi amigo, al igual que mis caderas, las cuales parecían las de mis compañeritas. Les aclaro todo esto de antemano, no para demostrar que yo nací con una deficiencia hormonal, ya que, si así fuere, sería la ...
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