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La familia del marido de mi hermana (15)
Fecha: 01/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos
... probar. - Sigo sin entender como un marido puede compartir a su mujer. - Es una larga historia, pero te diré que al marido le pone cachondo compartirla con otro hombres. Estaba claro que siempre te podían sorprender cuando pensabas que lo habías vivido todo. Volví a pensar en Rafa y en Graciela. ¿Le pasaría lo mismo a Rafa si llegábamos a hacerlo? Me dio un escalofrío al pensarlo. Follarme a Graciela con el consentimiento de Rafa, y que además eso le pusiese cachondo; podría ser la ostia de morboso. - ¿Quieres conocerla? – insistió de nuevo. - Mejor otro día. – contesté pensando en Sara. Tire de su cabeza hasta dejar su boca frente a la mía y besé sus portentosos labios con sabor a mi propia polla. Acabó despatarrada sobre mi regazo presionando el duro miembro con su vientre. Levantó el culo para liberar la polla, que se irguió de inmediato con el cabezón brillante buscando donde meterse. Metió una mano entre nuestros cuerpos y colocó el capullo contra la caliente raja. Bajó lentamente clavándose unos pocos centímetros y gimió con la boca desencajada. - Ahhhhg… ¡Qué gorda y qué dura la tienes, por dios! Comenzó a subir y bajar el culito lentamente disfrutando de esos pocos centímetros duros y venosos. Parecía que no quería metérsela entera manteniendo su chochito elevado. Sus grandes y duras tetas se rebozaban contra mi cara y empecé a chuparle los erectos pezones. - Ahhhhg… ¿Te gustan mis tetas? - me preguntó entre jadeos buscando mis ...
... halagos. - Me encantan… tan grandes y duritas. - Pues aprietas y muerde los pezones, ¡cabrón! Se las estrujé como si fuesen limones a la vez que succionaba y mordisqueaba los pezones. Gimió con más desgarro y aumento el ritmo de los movimientos de su culito; pero seguía sin metérsela entera. No quise forzar la penetración y la dejé que fuera ella la que me follara como le apeteciera. Sus gemidos acabaron en gritos ahogados cuando se metió más centímetros y noté cómo me empapaba la polla con una buena corrida. Su cuerpo sudoroso se desplomó entre estertores y su respiración ahogada y entrecortada resonó en mi oreja. Cuando se tranquilizó, se retiró a un lado, todavía con el disfrute dibujado en su cara. Me levanté y me di una ducha utilizando la que había a un lado de la piscina. - ¿Ya te vas? – me preguntó mientras pasaba una mano por sus sudorosas tetas. - Si, es que he quedado. - Tienes que volver otro día y te presento a mi amiga Gertru. - Claro. – contesté sin pensarlo demasiado. - Te gustará. – insistió. - No lo dudó. - Luego te envío una foto para que veas cómo es. Me vestí y nos despedimos con un jugoso beso de sus portentosos labios. Eran las cinco y media de la tarde cuando salí de casa de Lola. Mi mente había cambiado el chip y ahora estaba centrada en Sara. La llamé de camita mi casa. - Hola Rober. – oí su dulce voz a través del móvil. - Hola Sara. Te dije que te llamaría con prontitud, y lo he hecho. - Si, si, jijiji. - ...