-
La familia del marido de mi hermana (15)
Fecha: 01/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos
... ¿Tienes la tarde libre? - Si, si. – repitió de nuevo con entusiasmo en la voz. - Pues si quieres quedamos. - ¿Me vas a llevar al sitio ese que me dijiste? - Si tú quieres, si. - Si que quiero. Aunque estoy un poco nerviosa. - No te preocupes. En el momento que lo veas te tranquilizaras. Estoy seguro de que por allí no va nadie de tus conocidos. - Vale, vale. - ¿Dónde quieres que te recoja? Me dio la dirección de un centro comercial alejado de su casa. Cómo si fuese una peli de espías, me dijo que la esperase en el segundo piso del parking subterráneo dándome el número y letra de la plaza de aparcamiento. Llegué a mi casa y me cambié de ropa. Supuse le le gustaría verme vestido algo más pijo de lo que llevaba habitualmente. Unos chinos con pinzas de color beige y un polo de color rojo con unos náuticos de un color parecido fue el vestuario que elegí. A las siete y media estaba aparcado en la plaza que me había indicado. Apenas había coches aparcados en la segunda planta y esa plaza estaba relativamente alejada de la puerta de acceso al centro comercial. Al momento la vi acercarse con los altos tacones resonando sobre el cemento. La peluca morena y las gafas de sol cubrían su rostro casi a la totalidad. Y una capa de tela fina y oscura tapaban su cuerpo hasta las rodillas. Le hice una seña con la mano sacando el brazo por la ventanilla del coche y una estupenda sonrisa iluminó su tapada cara. Entró en el coche y se quitó las gafas ...
... ofreciéndome una imagen de su bello rostro. - Buf, estoy temblando. – me dijo nerviosa. - ¿Por qué? - Es que estás cosas no las suelo hacer y… - no acabó la frase porque le tapé la boca con mis labios dándole un largo y jugoso beso. Puso sus manos en mi cara e hizo el beso más ardiente. Sus nervios y su excitación se mezclaron al sentir cómo mi lengua recorría su boca jugando con la suya. Tardó en soltarme la cara, y cuando lo hizo suspiró largamente. - Uffff… No sabes cómo deseaba besarte desde que nos vimos la última vez. - Espero que tú marido no te lo notase. – no pude evitar poner mi sonrisa de cabroncete. - Jajaja. – rio nerviosa – Supongo que no, pero si que me preguntó por ti. - ¿Ah, si? ¿Y que te preguntó? - Qué si Marta me había hablado de ti. - Vaya, eso sí que no me lo esperaba. - Yo tampoco, pero me insinuó que parecía más contenta de lo habitual estando tú allí. Me quedé pensativo ante ese comentario. Antonio me había parecido simpático, incluso dicharachero, pero era un puto político observador y seguramente que despiadado, como había podido ver en los vídeos con el trato que les daba a esas mujeres. Solo habían sido dos, pero suficiente como una buena muestra. Yo me tenía por un cabroncete, pero Antonio era un cabrón consumado. Nos pusimos en marcha camino hacia el motel y Sara volvió a preguntarme inquieta. - ¿Estás seguro de que no nos encontraremos a nadie de mi entorno? - Totalmente seguro. A ese sitio no va gente ...