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Capítulo 10 - La rendición de lo no dicho
Fecha: 02/06/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Pagina y Silencio, Fuente: TodoRelatos
... que antes había sentido. —De ninguna manera. Yo te traje, y yo te llevaré —añadió, fingiendo una voz de mando, con una pizca de juego, para ocultar el dolor que empezaba a filtrarse. Y como si estuviera huyendo dentro de su propia casa, se dirigió a la ducha a toda prisa. Se desnudó, y bajo el agua caliente dejó que el cuerpo ardiera... porque así se sentía por dentro. Había fallado. Aunque fuera un accidente, sentía que le había fallado a esa persona que empezaba a ser importante para ella. Se hundió en sus pensamientos. Ese deseo desmedido que no quería sentir, esa culpa que le pesaba en la piel, esa certeza de que Charlotte se iría... y que no tenía derecho a retenerla. Y entonces vino lo que nunca imagino. Charlotte estaba en la puerta del baño. Esta vez con ropa, pero con la mirada firme, decidida. Y algo en Emily se quebró del todo. Charlotte no solo la había visto desnuda por fuera. La había desnudado por dentro. Emily tragó saliva. Su cuerpo ardía. Pero no por la imagen en sí. Sino porque, por primera vez, sentía que alguien la veía de verdad. Charlotte se acercó sin miedo. Entró a la ducha sin titubear. La miró sin armas. Y allí, justo allí, Emily sintió que su contención se volvía cenizas. Nunca había sentido algo así. Charlotte dio un paso más dentro de la ducha. La ropa empapada comenzó a pegarse a su piel. Emily temblaba con solo verla acercarse. Por instinto, retrocedió y Charlotte lo notó al instante. —Creo que estoy yendo ...
... demasiado rápido... —murmuró y la vergüenza se adueño de su rostro—. Perdón, no quiero arruinar esto. Se giró avergonzada, dispuesta a irse. Y eso fue lo que lo cambió todo. Emily no lo pensó. Solo actuó. La rodeó desde atrás, suave pero firme. Un brazo cruzó su cintura. Charlotte quiso moverse, pero entonces Emily pasó su otra mano por su pecho, deteniéndola. —Quédate conmigo —susurró. No quería que se fuera. No quería perder eso que apenas comenzaba. Y no quería volver a estar sola. La deseaba mas de lo que podía controlar. Pero no solo deseaba su piel, en ese instante el deseo era por todo lo que ella representaba, necesitaba sentir que podía confiar en ella, necesitaba sentir que estaban juntas, la necesitaba en todos los sentidos que se puede necesitar a una persona. Charlotte se giró. Sus ojos se encontraron. El mundo volvió a detenerse. Emily no pensó. Solo sintió. Ya no había barreras. Ni excusas. Ni miedo. Solo estaban ellas. Dos cuerpos. Dos almas. Dos historias marcadas por la pérdida y el silencio... pero unidas ahora por algo que ninguna de las dos sabía nombrar del todo. El beso llegó despacio, pero con un hambre contenida de años. Fue suave al principio. Como un murmullo. Como una promesa. Luego creció, hundido en un deseo que ya no podían callar. Los labios de Charlotte sabían a sol, a ternura, a esperanza. Emily los recibió con una entrega que ni ella misma reconocía. La ducha seguía encendida, cayendo como lluvia sobre ...