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Yolanda y Roberto 6
Fecha: 02/06/2026, Categorías: Transexuales Autor: sumisso1978, Fuente: TodoRelatos
Roberto se miró al espejo una última vez antes de salir de casa. El vestido ajustado que Yolanda le había elegido resaltaba sus curvas recién formadas, gracias a las hormonas y los rellenos que llevaba. Su rostro, maquillado con esmero, parecía el de una mujer, pero sus ojos reflejaban una mezcla de nerviosismo y excitación. El plug anal, frío y firme dentro de él, le recordaba en todo momento quién estaba al control. La jaula de castidad, apretada contra su ingle, era un recordatorio constante de su sumisión. Respiró hondo, intentando calmarse, y salió hacia la reunión de trabajo. La sala de conferencias estaba llena de hombres trajeados, todos mirando con curiosidad a la única mujer presente. Roberto se sintió expuesto, como si cada uno de ellos pudiera ver a través de su disfraz. Se sentó en la mesa, cruzando las piernas con cuidado, y trató de concentrarse en la presentación. Pero su mente estaba en otro lugar, anticipando el momento en que Yolanda decidiera activar el plug. La reunión comenzó, y Roberto empezó a hablar, su voz temblorosa al principio, pero ganaba confianza a medida que avanzaba. Sin embargo, su concentración se vio interrumpida cuando uno de los entrevistadores, un hombre de unos cincuenta años con una sonrisa lasciva, se inclinó hacia él y susurró:—Te ves muy bien hoy, ¿sabes? —su mano rozó la rodilla de Roberto, y él contuvo un gemido. Yolanda, sentada en la esquina de la sala con una tableta en las manos, observó la escena con una ...
... sonrisa maliciosa. Con un movimiento rápido, activó el plug anal, enviando una vibración intensa directamente al centro de Roberto. Él se mordió el labio, intentando mantener la compostura, pero su cuerpo traicionó su mente. Un ligero temblor recorrió sus piernas, y su rostro se sonrojó. El entrevistador notó su reacción y su sonrisa se ensanchó.—¿Estás bien, cariño? Pareces un poco... nerviosa. —su mano se movió hacia el muslo de Roberto, y esta vez no fue un roce accidental. Roberto sintió cómo el plug vibraba de nuevo, más fuerte esta vez, y su cuerpo se tensó. Intentó concentrarse en la presentación, pero las palabras se le escapaban. El hombre a su lado aprovechó su distracción para susurrar:—¿Quieres que te ayude a relajarte? —su aliento cálido rozó el oído de Roberto, y él cerró los ojos, luchando contra la excitación que crecía dentro de él. Yolanda, desde su esquina, disfrutaba del espectáculo. Sabía que Roberto estaba al límite, y eso la excitaba aún más. Con un toque en la pantalla, aumentó la intensidad del plug, y Roberto soltó un gemido ahogado, intentando disimularlo como una tos. —¿Necesitas un descanso? —preguntó el entrevistador, su mano ahora peligrosamente cerca de la entrepierna de Roberto. —No, estoy bien —respondió Roberto, su voz ronca. Pero no estaba bien. Cada vibración del plug era una tortura deliciosa, y la presencia del hombre a su lado solo aumentaba su humillación y su deseo. Finalmente, la reunión terminó, y Roberto se levantó, ...