1. Mi jefe no sabía que tenía polla, hasta que…


    Fecha: 04/06/2026, Categorías: Transexuales Autor: AnaTrasera, Fuente: TodoRelatos

    ... pelo, empujando con las caderas para que me la tragara entera.
    
    —Joder, qué buena eres con la boca… —murmuró entre dientes.
    
    La tenía empapada. Me la metí hasta el fondo varias veces, haciendo que se atragantara con mi garganta, dejando babas cayendo por mi barbilla. Me aparté un momento, limpiándome con el dorso de la mano.
    
    —¿Te gusta? —pregunté.
    
    —No pares.
    
    Y fue entonces cuando decidí subir el nivel.
    
    Me puse de pie despacio, girándome de espaldas a él. Subí la falda poco a poco, dejando ver mis muslos, el tanga negro, y la polla dura marcando por detrás.
    
    Sentí cómo se tensaba. Su respiración cambió.
    
    No lo esperaba.
    
    —¿Qué…?
    
    —¿Sorpresa? —dije con una risa traviesa.
    
    Me giré para mirarle directamente, mi polla semi dura sobresaliendo por un lado de la braga.
    
    —¿No te lo imaginabas? —susurré, acercándome a él.
    
    —Hostia…
    
    —¿Demasiado para ti?
    
    —Eh, no sé… me has dejado descolocado.
    
    Él se levantó. Se desabrochó la camisa mientras me miraba. Le temblaban las manos.
    
    —Nunca había estado con una… con una mujer como tú.
    
    —Pues prepárate —dije, empujándole hacia la silla—. Porque vas a recordar esta entrevista toda tu vida.
    
    Me subí encima, colocando mis piernas a cada lado de su cuerpo. Nos miramos unos segundos, nuestras pollas rozándose entre ellas. Le escupí en la boca sin avisar.
    
    Él me respondió con una bofetada suave en el culo.
    
    —¿Sabes que me vas a volver adicto a esto, no?
    
    —De momento no puede negar que me esté excitando ...
    ... como nunca.
    
    Saqué un botecito de lubricante del bolso. Siempre iba preparada. Me empapé los dedos y me los metí en el culo mientras él miraba embobado. Me abrí para él, sabiendo que estaba a punto de follarme.
    
    Le guié con la mano, colocando su polla justo en mi entrada. Bajé despacio, sintiendo cómo me llenaba centímetro a centímetro.
    
    —Ufff… joder… qué bien entras, cabrón…
    
    Apoyé las manos en su pecho y comencé a cabalgarle con fuerza. Rebotaba encima de él como una puta experimentada, marcando el ritmo con las caderas, sintiendo cómo me chocaba el culo contra sus muslos.
    
    Él me agarró la cintura, jadeando, intentando seguirme el ritmo.
    
    —Qué culo tienes… eres una maldita adicción…
    
    —Y tú me lo estás follando como un jefe de verdad…
    
    Subí y bajé varias veces, haciéndole sentir cada centímetro. Mi polla rebotaba en su pecho. Le lamí el cuello, le mordí la oreja.
    
    —Sigue dándome por culo… como si me fueras a contratar por horas.
    
    Él me tumbó sobre el escritorio de un empujón, con fuerza, sin parar. Me levantó las piernas y me la metió de nuevo, de pie, follándome a lo bestia mientras los papeles volaban y su portátil se tambaleaba.
    
    Me sujetaba del cuello mientras me la metía entera. Me agarre con una mano mi polla y corrí de golpe, casi sin tocarme, dejando chorros de leche en mi pecho, en mi cara, en su camisa.
    
    —Mírame mientras te corres dentro… quiero sentirlo caliente —le dije, con la cara llena de placer.
    
    Y él obedeció. Me empotró del todo, ...