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USUARIO: Dominante
Fecha: 04/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Autor: daddybear, Fuente: SexoSinTabues30
... respiración volviéndose un desastre mientras mi cuerpo se rendía por completo a las sensaciones que él me estaba regalando. Mis manos seguían inmovilizadas contra la pared, su fuerza manteniéndome atrapado mientras él devoraba mis pezones con una hambre que parecía no tener fin, dejándome completamente a su merced en ese restaurante vacío. Cuando finalmente sació sus ganas de mi pecho, se retiró, liberándome de esa prisión carnal en la que me tenía. Su respiración era agitada, su pecho subiendo y bajando rápidamente mientras sus ojos brillaban con lujuria pura, una mirada que me hizo tragar saliva de puro deseo. Tomó una de mis manos con firmeza y la llevó directo al bulto enorme que se marcaba en su short negro. No exagero cuando digo enorme: estaba tan duro y grueso que podía sentir el palpitar de sus venas por encima de la tela, una hombría que llenaba mi palma por completo y me hacía gemir bajito solo de tocarlo. Lo sobé con devoción, mis dedos recorriendo cada centímetro de ese bulto, sintiendo su calor y su grosor mientras él me miraba con una intensidad que me quemaba. Volvió a besarme con la misma pasión de antes, su lengua invadiendo mi boca mientras yo seguía acariciando su verga por encima del short. Por cómo íbamos, estaba claro que la rudeza sería parte del encuentro, así que decidí seguirle el juego. Con mi palma completamente abierta, tratando de abarcar lo más posible, apreté su verga y sus huevos lo más fuerte que pude, sintiendo toda su virilidad ...
... pulsante en mi mano. Él soltó un gemido fuerte que resonó en el espacio vacío del restaurante, un sonido gutural que me hizo temblar de deseo. En respuesta, me besó con más intensidad, sus dientes atrapando mi labio inferior en una mordida exquisita que mezclaba placer y un leve dolor, haciéndome gemir contra su boca mientras nuestras lenguas se enredaban en un baile aún más salvaje, el calor entre nosotros alcanzando un punto insoportable. Quité mis manos de su cuerpo y, en un movimiento ágil, bajé su short y su bóxer hasta los muslos, dejando que su verga saltara libre frente a mí. No era muy larga, calculo que unos 15 cm, pero era inmensamente gruesa en el tronco, con una cabeza de tamaño normal, incluso un poco más grande que el promedio, pero que, comparada con el grosor descomunal de la base, se veía pequeña, confirmando esa forma de flecha que había visto en las fotos. Llevé mis manos a su miembro y me sorprendí al sentir el calor y la dureza de ese mástil corto pero por demás generoso. Era como sostener una barra de acero caliente, las venas marcadas palpitando bajo mi toque mientras mis dedos intentaban abarcar su grosor. Sus huevos, grandes como de toro, caían colgando pesadamente, un contraste perfecto con la rigidez de su verga. Todo su pene era de un color muy oscuro, como si se tratara de alguien de raza negra, lo cual me encendió aún más en ese instante, mi propia erección pulsando dentro de mis jeans al imaginar lo que vendría. Con sus manos, me guió hacia ...