1. USUARIO: Dominante


    Fecha: 04/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Autor: daddybear, Fuente: SexoSinTabues30

    ... boca todavía húmeda y el sabor salado de su lubricante en mi lengua, miré hacia arriba y lo vi directamente a los ojos. Su mirada era fuego puro, lujuria desenfrenada que se reflejaba en la mía mientras lo observaba desde mi posición de rodillas. Mi pecho subía y bajaba rápidamente, mi cuerpo temblando de deseo mientras pronuncié las palabras que sabía que cambiarían todo: “Cógeme,” le dije, mi voz ronca, cargada de necesidad, rogándole que me diera lo que había estado imaginando desde que vi su verga por primera vez.
    
    “No tengo condón,” me dijo, su voz grave mientras me miraba con una intensidad que me hizo tragar saliva. Pero yo iba preparado; conozco a muchos activos que usan ese pretexto para pedir coger a pelo, y conmigo no iba a funcionar. “Yo traigo,” le dije con una sonrisa pícara, sacando un par de condones de mi bolsillo. Al verlos, me preguntó con un tono curioso: “¿No tendrás de los XL, verdad? Porque los normales me aprietan.” Sonreí por dentro; siendo yo de pene pequeño, jamás en la vida pensaría en comprar unos XL. “No,” respondí, pero él insistió: “Abre uno y pónmelo, para que veas que no me quedan.”
    
    Lo tomé como un desafío sensual. Rasgué el empaque con los dientes de una forma lenta y provocadora, mis ojos fijos en los suyos mientras sacaba el condón y lo deslizaba con cuidado sobre su glande, que era de tamaño normal, incluso un poco más grande que el promedio, pero que, comparado con el grosor descomunal de la base, se veía más pequeño. La cabeza ...
    ... entró sin problemas, encajando perfectamente, pero no era mentira: el condón no se desenrollaba fácilmente por lo grueso de su tronco. Él tomó su miembro con una mano y estiró el látex lo más que pudo con la otra, forzándolo hasta llegar a la base con un movimiento que hizo que sus venas se marcaran aún más. Al soltar el látex de entre sus dedos, su verga quedó completamente encapsulada, el condón ajustándose como una segunda piel, haciendo que se viera incluso más gruesa y brillante. “¿Ya ves? Me aprietan,” me dijo con una sonrisa traviesa, su voz cargada de deseo.
    
    No me dio tiempo de contestar. Con dos movimientos fuertes, bruscos y ágiles, me desabrochó el pantalón y lo bajó hasta mis muslos junto con mi ropa interior, dejando mi culo expuesto al aire fresco del restaurante. Me dio la vuelta con una fuerza que me hizo jadear, doblándome la espalda sobre una de las mesas del lugar, mi pecho presionado contra la superficie fría mientras mi cuerpo temblaba de anticipación. “Ábrete el culo, con las dos manos,” me ordenó con un tono dominante que no admitía discusión. Obedecí al instante, mis manos temblorosas separando mis nalgas, exponiéndome completamente ante él mientras mi corazón latía a mil, temiendo que quisiera penetrarme de una, así, sin ningún tipo de lubricante.
    
    Pero no, no fue así. Bruscamente, pegó su cara hacia mis nalgas, sus manos firmes sosteniendo mis caderas mientras su lengua, que también se sentía enorme, comenzó a penetrarme con una suavidad que ...
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