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Piscis II ♓️
Fecha: 06/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Peter28, Fuente: TodoRelatos
... desesperado, casi frenético. Como si quisiera borrar cualquier duda con el cuerpo. Daniel, aunque entregado, no pudo evitar sentir que había algo extraño en aquella pasión desbordada, como si no fuera completamente ella. Los días siguientes, la rutina se repitió. Él la llamaba para invitarla a almorzar, y siempre surgía una excusa. —Tengo una cirugía larga. —Hoy estoy con mi mamá otra vez. —Tengo reunión con el jefe de residentes y luego voy a la oficina de mi papá. Cada día, sin embargo, desde la azotea, Daniel veía lo mismo: al mediodía exacto, el coche de Victoria salía del hospital. No regresaba hasta dos horas después. Las dudas crecían, pero Daniel no quería enfrentarlas. Se decía a sí mismo que eran inseguridades, que el amor verdadero requería confianza. Un día antes de su cumpleaños, cuando ya casi se había resignado a esa rutina extraña y se dividía entre seguir o romper, ocurrió lo inesperado. Victoria lo esperó en la sala, de rodillas sobre la alfombra. Tenía una pequeña caja en las manos. —Daniel —dijo con la voz temblorosa—, quiero que nos casemos. Él abrió los ojos, atónito. —¿Qué… qué dijiste? Ella sonrió entre lágrimas. —Cásate conmigo. Quiero que sea para siempre. Daniel sintió que el mundo entero se detenía. Era lo último que esperaba, y lo más grande que alguien le había ofrecido jamás. Se arrodilló frente a ella, tomándole el rostro con las manos. —Victoria… sí. Sí, quiero casarme contigo. Se abrazaron ...
... con fuerza, riendo y llorando a la vez. Para Daniel, aquello fue el mejor regalo de cumpleaños que jamás podría recibir. De pronto, todas las dudas se desvanecieron como humo. —Este es mi verdadero regalo —dijo él, con voz emocionada. —El mejor regalo es que confíes en mí —respondió ella. Esa noche celebraron solos, con una pequeña torta que Daniel había comprado pensando en algo íntimo. Cuando el reloj marcó las dos de la madrugada, se sentaron en la mesa iluminada solo por las velas. —Vamos, pide un deseo —le dijo Victoria, encendiendo las velas. Daniel cerró los ojos. No pidió nada material, solo un pensamiento: que lo amara de verdad y que nada pudiera romper lo que habían construido. Sopló las velas. Victoria lo besó con ternura, y en ese momento, él creyó que todo estaba bien. Creyó que lo había recuperado todo. El domingo fueron a la mansión a dar la noticia El día amaneció con un cielo claro, casi demasiado perfecto. Daniel se levantó temprano, repasando mentalmente una y otra vez lo que iba a suceder. Era la primera vez que se presentaban oficialmente como pareja comprometida, y la sola idea de enfrentar a los padres de Victoria lo llenaba de un nudo en el estómago. Pasó largo rato frente al espejo ajustándose la corbata. No era un hombre vanidoso, pero aquella ocasión lo exigía. Sacó del armario su mejor traje, uno azul oscuro que había usado apenas en la graduación, y lustró los zapatos con una dedicación casi ritual. Mientras se ...