-
Profesora particular (6): Unos días de vacaciones (parte 5)
Fecha: 07/06/2026, Categorías: Incesto Autor: Jano, Fuente: CuentoRelatos
... genial: su pene junto a su semen y al de Roque y al de Leo. Tanto me gusta que se la dejo bien limpia y totalmente seca. Veo que Lucas se levanta y me dice: -¡Ves como eres una guarra chupapollas! ¡Anda, que te den, puta! -¡Sí, que me den! ¡Todos menos tú, maleducado! –y se va. Me siento en la cama y dejo que me mamen un buen rato las tetas. Cada vez las siento más escocidas, igual que el culo, pero me encanta la sensación. Sé que estoy manchando la sábana al tener el sexo y el ano tan mojados, pero no me importa. -Habéis sido muy amables conmigo. -Y tú, muy cariñosa y acogedora con nosotros. -Teníamos ganas de hacer un trío, pero nunca habríamos pensado que fuera algo tan genial como este contigo. -Eres un sol hija. -Gracias. -No, gracias a vosotros. -Nos vamos a dormir, que para nosotros es muy tarde. -Y también para mí. Si ya son las cuatro de la mañana. Pronto amanecerá. -¡Buenas noches, hija! Nos damos besitos de buenas noches y me dispongo a dormir muy satisfecha tendida en la cama, completamente desnuda. En unos segundos ya duermo. -Esther, Esther! –me despierta una voz suave y amable. -¿Qué? Oh, pero ¿qué hacéis aquí? –quiero taparme con la sabana, pero no la encuentro. -Te has quedado dormida. -Sí, enseguida que se han ido ellos. -Pero ¿cómo? ¿Habéis estado…? -Sí, lo hemos visto todo. -¡Jorge! ¡Ángel! Espiar no está bien. -Esther, ya te dijimos que esta noche vendríamos a… -¡… a darte ...
... porculo! -Pero veo que Roque y Anselmo se nos han avanzado. -Bueno, es que… o sea… -Es que hemos estado todo el día empalmados. -Sí, nos duelen los huevos. Y eso que nos hemos masturbado varias veces. -Por la mañana, por la tarde, por la noche… -Pues sí que os he gustado hoy en la playa. -Sí, mucho. Y al ver el trío, nos ha puesto aún más cachondos. -Y ahora, dormida así desnuda, también. -¡Nos encanta que tengas el chichi pelado como una niña! -¡Ve, deja que te follemos el culo! -¡Sí, nos morimos de ganas! -Entiendo, pero es que es muy tarde. O sea, debemos dormir algo. Estoy agotada. -Por lo menos, haznos una mamada. -Sí, nos la chupas un poco. -No, hoy no. Máximo, si lo deseáis, dejo que vosotros dos me maméis las tetas, va, que las tengo muy delicadas. -Están muy coloradas. -¡Muy apetecibles! -¡Sí, sí! Los dos hermanos se sientan en mi regazo y se amorran a mis pechos. Me los chupan con tanta intensidad que parece que me los vayan a arrancar. Pero el gusto supera el dolor. Y aunque agotada, me pongo muy cachonda. Tomo sus manos y se las acerco a mi coño y ellos me acarician el clítoris y enseguida me penetran la vagina y el culo con no sé cuántos dedos, sin dejar de mamar mis tetas. Yo a cambio les agarro las vergas y las masturbo. Cierro los ojos cuando tengo un orgasmo muy húmedo, empapo la cama y a mis dos jóvenes amantes. Ellos suspiran, gimen y gritan. -¡Ya, ya, Esther, oh, hmmm! -¡Sí, sí, yo también! -¡Venga, sí, ...