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Un regalo para José
Fecha: 07/06/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: LauJo, Fuente: CuentoRelatos
... casi porque, aunque José no cambió en su actitud, Rocío sí lo hizo. Si de por sí esa mujer vestía de forma provocativa, a partir de ese día incrementó la sensualidad de su vestimenta disminuyendo el tamaño de la tela. Desde entonces, no fue raro verla con escuetas minifaldas y profundos escotes mientras nos visitaba y cada vez más cariñosa conmigo. Era un viernes y cuando llega del trabajo le informo a José que nuestra amiga iba a venir a cenar a casa esa noche. Nos metimos en el baño a ducharnos, comentando que quizás esta noche se cumpla el sueño de estar con una carnosa negra ambos. José se recuesta un rato mientras yo voy a la cocina a preparar la cena. Al despertar, me encuentra con Rocío hablando conmigo, fue hasta el bar y se sirvió una copa. Se acercó la saludo con un beso, preguntándonos que nos apetecía tomar, y a mi pegó su cuerpo mientras rozaba con su mano mi entrepierna. No sé a quién le sorprendió más su actitud, si a mí o a nuestra amiga. Después de un par de tragos que nos preparó, con unas cositas que picamos antes de la cena, al sentarnos a la mesa obligue a Rocío a que se acomode al lado de José, mientras con un beso, lo abrace dejando que sus manos pasaran por mi culo sin descaro. Si ya eso era raro, más lo fue cuando mi mano bajaba a su entrepierna y bajara la bragueta. -Sé que lo estás deseando, ¡Así que te aguantas! – le dije, sacando su miembro de su encierro. Con cara de no poder creer lo que estaba haciendo, José mira a Rocío ...
... descubriendo que se estaba mordiendo los labios mientras miraba de reojo su pene. Ni que decir cuando le empiezo a pajear en presencia de la morena, ese ya erecto miembro. Tratando de calmarse, sin emitir palabra pasó sus brazos por detrás de nosotras posándolos sobre el respaldar de las sillas. -Ayúdame, me consta que te mueres por probar la pija de mi marido- le digo a Rocío que inmediatamente llevo su mano a su verga. Fue entonces cuando José se percató que esa noche estaba planificada de antemano entre nosotras. Cómo tantas otras veces, íbamos a tener una linda velada con una morenaza infernal. Más excitado que nunca, le guiñé un ojo. Al ver mi gesto, sonrió a tiempo que Rocío bajaba con su boca a introducirse la pija en ella. La negra con esos labios carnosos se comía la pija enfrente mía, excitada embutiéndose su miembro hasta el fondo de la garganta. La lentitud con la que absorbió toda la extensión permitió a José, ya sumido en la lujuria, aprovechar para tocar esos pechos que lo habían vuelto loco desde que la conociera. Tal y como me había imaginado, las tetas de Rocío eran duras como piedras, metí mi mano bajo su escote y recogí entre mis yemas uno de sus pezones. Nada más sentir mi caricia, la mujer gimió de deseo y ya convencida de desear hacerlo, reinició su mamada con mayor énfasis. Aprovechando que estaban ocupados, me desnudó con rapidez y ya en pelotas, me acercó a ella por detrás y sin esperar una aceptación por su parte, le empiezo a desabrochar la ...