1. El Afrodisíaco (I)


    Fecha: 08/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Atlas, Fuente: TodoRelatos

    ... sintió una presencia y abrió los ojos, encontrándose con la mirada sorprendida del hombre. El vigilante, un hombre alto y robusto, con una expresión de asombro y deseo en su rostro, la observaba fijamente.
    
    —No quise asustarte —dijo él, su voz ronca y cargada de tensión.
    
    Clara, todavía atrapada en el calor de su excitación, no pudo encontrar las palabras para responder. El vigilante dio un paso adelante, sus ojos recorriendo el cuerpo de Clara con una intensidad que la hizo temblar aún más.
    
    —Parece que necesitas... ayuda —dijo él, desabrochando sus pantalones lentamente.
    
    Clara miró, con los ojos muy abiertos, mientras el vigilante liberaba su miembro. El tamaño y la dureza de su polla la sorprendieron, una nueva ola de deseo recorriendo su cuerpo. Sin pensarlo, asintió, su voz un susurro apenas audible.
    
    —Sí, por favor...
    
    El vigilante se acercó, tomando su polla y guiándola hacia la boca de Clara. Ella la aceptó con avidez, sus labios envolviéndola mientras empezaba a chupar con una mezcla de urgencia y desesperación. El vigilante dejó escapar un gruñido de placer, sus manos encontrando el cabello de Clara mientras la guiaba, sus caderas moviéndose lentamente al ritmo de su boca.
    
    Mientras Clara lo chupaba, su propia mano no dejó de moverse entre sus piernas, aumentando la intensidad de sus caricias. Cada gemido del vigilante la encendía más, la mezcla de la excitación y la transgresión llevando su placer a nuevos límites. Sentía cada pulso de su miembro ...
    ... contra su lengua, cada estremecimiento de su cuerpo resonando en el suyo propio.
    
    El vigilante la observaba, sus ojos llenos de deseo mientras Clara trabajaba con su boca, sus movimientos cada vez más frenéticos. No pudo contenerse más. Tomó a Clara por los hombros y la levantó, llevándola hacia una pila de sacos de cemento apilados en una esquina. La giró, presionándola contra los sacos mientras la penetraba con un movimiento firme y decidido.
    
    Clara dejó escapar un grito de placer cuando lo sintió dentro de ella, la sensación de llenura intensificando cada ola de placer que ya recorría su cuerpo. El vigilante empezó a moverse rítmicamente, sus embestidas cada vez más rápidas y profundas. Clara se aferró a los sacos, sus uñas clavándose en la áspera tela mientras gemidos de placer incontrolable escapaban de sus labios.
    
    Cada embestida del vigilante la llevaba más cerca del borde, su orgasmo construyéndose con una fuerza imparable. Finalmente, con un último grito ahogado, Clara sintió como estallaba dentro de ella, una ola de placer tan intensa que la dejó temblando y sin aliento.
    
    El vigilante la desmontó y empezó a pajearse frenéticamente apuntando a su cara, pronto varios chorros de espeso líquido blanco se derramaron por el rostro de Clara deslizándose camino a su pecho. Mientras el vigilante jadeaba, su cuerpo temblando con la intensidad de su propio clímax.
    
    Quedaron allí, sus cuerpos entrelazados, respirando pesadamente mientras el eco de su pasión resonaba en ...
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