1. El cornudo y el viejo vecino Facha (Nueva novela)


    Fecha: 10/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Domadordepalabras, Fuente: TodoRelatos

    ... espiando.
    
    Cuando regresó, la sentí bastante agitada, su respiración era bastante acelerada, y se notaba alterada.
    
    -¿Qué te ha pasado Toñi?
    
    Te veo bastante alterada.-
    
    -N… Nada… Sigue viendo la tele.-
    
    En ese momento, mi mujer se fue al baño, y yo me levanté para volver a cuestionarla.
    
    Lo que me encontré, me dejó bastante extrañado.
    
    Verá, Toñi es una mujer muy recatada, muy leal, es la típica esposa de bien, católica y muy protectora de su único hijo.
    
    Ella tiene un chaval de 25 años de otro matrimonio.
    
    Se llama Dani, y para ella es lo más sagrado…
    
    Siempre lo ha puesto a él por delante de cualquier otra circunstancia. Y a mí, tanto por activa, como por pasiva, siempre me ha dejado claro que me supeditaría a su propio hijo.
    
    Cosa que, por otro lado, tampoco me extraña ni me pilla de sorpresa. Porque la conozco bien y sé que es, lo que en argot animal sería una mamá Loba.
    
    Llamé lentamente y despacito, porque no quería molestar, pero escuchaba el grifo de la ducha y me adentré sin hacer ruido.
    
    La ducha, tiene los cristales algo opacos, lo que significa que desde dentro no se ve absolutamente nada, pero al caer el agua sobre el cristal, yo puedo ver la silueta de lo que está haciendo. Y allí estaba Toñi, con el agua de la ducha, enganchado al soporte de la pared y ella con el gel de baño, enjabonándose todo el cuerpo. Pero su forma de enjabonarse, me estaba dejando un poco sorprendido, porque esa forma de acariciar su piel no era la forma en ...
    ... la que estoy acostumbrado a verla lavarse.
    
    Ella acariciaba sus pechos enjabonados, los apretaba, más bien los estrujaba. De repente, vi cómo se pellizcaba sus pequeños pezones. Su mano izquierda comenzó a recorrer sus caderas, hasta bajar por sus ingles y llegar a su parte Pudenta.
    
    Su mano comenzó a perderse entre sus piernas y comenzó a flexionarse levemente. Escuchaba tras la mampara, pequeños gemidos ahogados, como si no quisiese delatar lo que estaba aconteciendo dentro. Su mano derecha llegó a la alcachofa de la ducha y la manipuló de manera que el agua salió en modo presión.
    
    Y con la presión del agua de la ducha (que, podemos presumir que es bastante fuerte), comenzó a masturbarse, apuntando con el fuerte chorro en su clítoris.
    
    Verla allí, contra la pared, con las piernas abiertas y la presión del agua de la ducha, golpeando continuamente en su coño, me puso tan cerdo que comencé a acariciar mi polla de manera frenética.
    
    Mil sensaciones, recorrían todo mi ser, desde mis mofletes que sentí completamente colorados por la vergüenza y la excitación hasta llegar a mi bajo vientre y terminar en mi verga que se había puesto durísima.
    
    La parte de mi mujer que estaba descubriendo, era completamente desconocida. Aquella persona que se estaba masturbando de la manera más vil y más guarra posible, no era mi esposa, no era la recatada y abnegada, esposa y madre trabajadora que me tenía acostumbrado.
    
    Aquella era una guarra y una furcia que utilizaba cualquier ...
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