-
Cazando machos
Fecha: 14/06/2026, Categorías: Gays Autor: multiorgasmico, Fuente: TodoRelatos
... movimiento, nos asustamos e interrumpimos todo. -“Espérame por detrás de esta calle donde está la bodega en 10 minutos para irnos en mi moto”-Yo quedé con los pantalones abajo sin poder moverme. Él desapareció. Me sentía en una de esas aventuras de película, pero porno porque el culo me estaba ardiendo y la mercancía se veía riquísima. Hice lo que me dijo. Yo me fui con mi negrito totalmente alicorado, no me despedí de nadie y es que ya eran las 3 am, aunque la fiesta estaba en su máximo y en la calle quedaba poca gente. Llegamos en pocos minutos a una casa de bloques rojos con zinc, se veía bastante humilde todo, pero yo había vivido alguna vez en un sitio así, además que yo venía era por otra cosa. Cuando entramos, ese macho se volvió loco y me bajó el jean dejando mis nalgas al aire nuevamente, hizo que me diera la vuelta y se agacho para darme un mordisco que más que dolor, causo fue un escalofrió tremendo. -“Yo sabía que eras una perrita”- y pegó una nalgada fuerte. Me quito el suéter y empezó a besarme el pecho como si fuera una tipa mientras me amasaba las nalgas y jugaba con sus dedos en toda la entrada de mi ano. Yo me estremecía de placer. Traté de bajarle el jean pero no se dejó, estaba absorto jugando con mis tetas e hilo. En medio de la sala, él se había agachado y me estaba mamando el culo mientras yo ya no podía dejar de gemir, ese era mi órgano sexual absoluto. Yo desde hace tiempo no sentía tanto placer por delante desde que descubrí ...
... que ser bien cogido te sacia muchísimo más. Su lengua se adentraba en mi culo y menos mal que yo soy precavido porque antes muerto que bañado en sangre, yo sabía que algo podía encontrar en aquella fiesta. Totalmente depilado y limpiecito, como la ley manda. -“Cógeme por favor que no aguanto más”. A ese hombre le entró un demonio porque al escuchar eso se levantó con la cara llena de su saliva, me puso la mano en la cabeza y sin ningún tipo de tacto me empujó hacia abajo y se abrió los pantalones. Sacó aquella verga de burro que había manchado su ropa interior de lo excitado que estaba. -“Mójalo pa´ que te entre suavecito anda”. Yo estaba solo en un hilo, era rojo y no dejaba nada a la imaginación por mi culote, caso aparte de mi verga que siempre había sido minina y no llamaba la atención. El olor a macho me golpeó la nariz cuando cayó aquella manguera frente a mí, era delgada pero larga con un glande morado y prominente. Yo me pegue un momento a sus bolas porque me encantaba ese olor y luego me trague el glande para saborearlo y darle algo de saliva. Estaba algo salado, sabia a gloria y es que admito que soy muy cochino en el sexo. Fui captando cada aroma y sabor hasta que mi garganta fue atravesada por aquel pedazo de carne sin desperdicio. Les juro que tenía más de 20 centímetros y lo mejor fue que lo recibí con gula. Mis labios chocaron con sus bolas. Lentamente lo saqué y volví a depositar todo adentro, hasta ir acelerando los movimientos. Años de ...