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Mis dudas sobre Adriana (capítulo 3)
Fecha: 14/06/2026, Categorías: Grandes series, Autor: ArturoFish, Fuente: CuentoRelatos
... mamadas fuertes, cuando sacaba la cola para que yo sé la tocara, cuando se vestía para salir y quería que todos la vieran, incluso cuando tenía ganas de follar y estábamos peleando. Tenía todo un catálogo de gestos, muecas, movimientos que ponía en práctica cuando quería lograr algo y ahora, para mi tormento, se notaba que quería algo y que no parecía ser algo conmigo. Todo eso me generaban muchas dudas, demasiadas, para el momento lo único claro que sabía era que me había evitado todo ese tiempo. De hecho, en el camino no me había llamado, apenas un par de mensajes para saber en dónde íbamos y si nos demorábamos mucho. Nada más. Luego ni siquiera se había levantado para saludarme, se había quedado jugando, descansado y roncando mientras yo llegaba molido por el viaje, ni un vaso de agua, ni un huevito tibio, ni un beso, nada. Y esa mañana ni siquiera me había preguntado cómo me había ido o como había dormido, nada. Era casi obvio que me quería fuera de su ajedrez. Yo no entendía por qué, pero como dije, así era ella, de tanto en tanto parecía olvidarse de mí y abandonarme por completo. De repente, vi cómo se animaba el ambiente de nuevo en la piscina y Adriana soltó su lata ya vacía y se lanzó sin pensarlo en el centro, levantando una fuerte ola que terminó por bañar a todos, pero no solo eso, también despertó a Julieta que parecía haber estado medio dormida. Al principio, su reacción fue de incomodidad, pero luego sonrió y, resignada, se levantó y nos dejó a ver a ...
... todos —incluso a mí que estaba más lejos— su armonioso cuerpo de modelo apenas cubierto por la braga del bikini. Tenía unos pezones rosados, no muy sobresalientes, pero el morbo de ver sus tetas desnudas hizo que me pusiera a mil, sudé con solo verlas, no quería saber lo que se sentiría al tocarlas. Así, casi desnuda, fue caminando hacia la piscina con su paso de pasarela que jamás perdía y, al igual que Adriana, se lanzó al centro sin pedir permiso. Ahora todos estaban en la piscina menos yo. Me quedé mirándolos un momento, deseando entrar allí, pero el tema de la crema y el del cabreo de Adriana me hacían arrepentirme y dedicarme a ser el violinista del tejado. La verdad era que se veían muy bien todos juntos, no solo parecían un grupo de amigos sino una familia con un vínculo sagrado. Ellas hermosas jugando a calentar pollas y ellos obedientes a aceptar cualquier propuesta por ridícula o estrafalaria que fuera. La verdad era que todos eran lindos, el más feo de ellos era Mauricio y tenía un cuerpo bastante cuidado, el ejercicio y las horas de gimnasio le habían dejado bastante decente, además, tenía un aire de galán de comerciales de shampoo que lo hacían un poco atractivo, Gabriela no se quedaba atrás, de las tres era la menos guapa y podía estar por encima del noventa por ciento de las mujeres que me cruzaba en el camino; había algo en ella que no terminaba de atraerme, pero sin duda con media cerveza resolvería cualquier defecto. En definitiva, se veían perfectos… ...