1. Mi primera infidelidad de casada


    Fecha: 15/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Sus Garcia, Fuente: CuentoRelatos

    ... veces me abría más la blusa o me desabrochaba un botón de más “por accidente”, me subía más la faldita, dejaba que se me asomaran mis calzones en los pantalones o me ofrecía a acomodar los estantes altos para subirme a la escalera o a algún banco y me viera las nalgas. Él se dio cuenta, así que fue yendo más allá, cuando pasaba atrás de mi me tocaba las nalgas con la mano, cada que podía me arrimaba su paquete y hacía preguntas sexuales algo indiscretas.
    
    Una noche estábamos cerrando, yo estaba contando el dinero de la caja cuando se puso atrás de mi don Pepe, sentía su paquete en mis nalgas, la verdad me sorprendió:
    
    Don Pepe: Estás bien rica, chamaca –me agarró las tetas toscamente-.
    
    Yo: Qué hace, Don Pepe?!
    
    Don Pepe: No aguanto más, Susy, desde que viniste pedir chamba que quiero agarrarte las tetas y las nalgas; te caes de buena, tienes tetas y culo firme, mamita, mi vieja ya está aguada y quiero carne joven, Susy –yo forcejeaba un poco, quería coger, pero Don Pepe tenía más de 50 años y yo sólo 18.
    
    Yo: No, don Pepe, déjeme por favor.
    
    Don Pepe: Tranquila, Susy, déjate llevar, putita, déjate coger por un cabrón hecho y derecho, no por esos chamacos pendejos que ni saben a los que se las das.
    
    Yo: No, ya no soy así, don Pepe; déjeme ir, por favor –seguía apretándome las tetas, pero ahora me bajaba la blusa de tirantitos- no engaño a Raúl.
    
    Don Pepe: Siempre vas a ser una puta, Susy; te gusta demasiado la reata. Además, bien que me las quieres dar, pinche ...
    ... chamaca, ni te hagas pendeja. Seguro ya tienes la papaya mojada, pinche güila –metió la mano debajo de mi falda y me tocó la panochita encima de mi mojada tanga- ya ves, Susy…esa papaya quiere ñonga –negué con la cabeza; me puso a lado de la caja, sobre el mostrador para poder inclinarme más, me abrió las piernas, se la sacó, me hizo a un lado la tanga y me la metió de un empujón-.
    
    Yo: No, don Pepe, qué… ay, cabrón!
    
    Don Pepe: Ay, qué rica estás, pinche Susana –empezó a bombearme, me bajó bruscamente la playerita y el bra para agarrarme bien las tetas- puta madre, qué ganas tenía de ensartarte, cabrona!
    
    Yo: Ay, Don Pepe, no tan fuerte; no mames, la tiene bien dura –y grande.
    
    Don Pepe: Te gusta, verdad putita? –asentí- dime, Susy, te gusta mi verga, verdad putita?
    
    Yo: Sí, don Pepe, la tiene muy rica, ay, cabrón!
    
    Don Pepe: La vamos a pasar de poca madre, pinche Susy; dándote verga cuando quiera, cabrona –aceleró sus embestidas- voy a gozar de este perro culo; apriétamela verga con la papaya, zorrita.
    
    Yo: No termine adentro, don Pepe.
    
    Don Pepe: Cállate, putita –en ese momento se vino adentro- aaaa… ay, hija de la chingada, me sacaste un chingo de leche, pinche Susy –todavía me la sacó y acabó de escurrirse en mis nalgas; me embarró sus mecos por todas mis nalgas y luego me acomodó la tanga evitando que me limpiara y mandándome a casa toda embarrada y llena de sus mecos adentro y afuera; empecé a acomodarme la ropa.
    
    Yo: La tiene muy dura y me cogió bien ...