1. Valeria, abusada por su mascota. II. Sumisa


    Fecha: 16/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM Zoofilia Autor: dorema, Fuente: SexoSinTabues30

    Parte I:https://sexosintabues30.com/relatos-eroticos/dominacion-mujeres/valeria-abusada-por-su-mascota-i-el-inicio-borracha-y-aterrada/
    
    Luego de haber sido montada por Roco, un terror hacia él se me instaló en la mente. Tuve pesadillas en las que, cuando mi nuca estuvo entre sus fauces, apretaba su mandíbula despedazándome sin poder verlo.
    
    También soñé con las reacciones de mis padres, amigos e incluso de mi abuela, a quienes acudía por ayuda. En sueños les relataba cómo Roco se había aprovechado de mi situación y me había abusado, recibiendo burlas, humillaciones y demostraciones de asco hacia mí persona.
    
    El corazón se salía de mi pecho cada vez que debía interactuar con él. Alimentarlo, limpiar sus desórdenes, hasta compartir habitación me intranquilizaba. Las únicas puertas de mi casa con cerradura eran las de mi habitación y la puerta principal, así que buscaba permanecer encerrada en mi dormitorio o fuera de mi hogar. Aún así, en algún momento debía volver a suceder.
    
    Debo admitir que mi miedo provocó la sumisión que permitió que todo continuara. Cada vez que nos hallábamos en la misma habitación y Roco me ladraba, mi reacción involuntaria era arrodillarme en el suelo expectante a que se me abalanzara. Los primeros días cuando me ladró algo más quería de mi: comida, que me vaya, agua o que abra la puerta del patio si se había trabado y no podía hacerlo por si mismo. Hasta que volvió a suceder.
    
    La entrenadora nos preparaba para competir y para eso nos ...
    ... exigía. Durante esta semana notó que asistí a todos los entrenamientos, que permanecía luego de terminados para practicar sola algún ejercicio e incluso como comencé a ir días que no me correspondían. Las horas entrenando me hacían enfocarme tanto que olvidaba lo que me esperaba en casa. Lamentablemente mis músculos se vencían y la mirada de la entrenadora me invitaban a irme.
    
    No tuve tiempo para bañarme como siempre, porque el gimnasio estaba a punto de cerrar. Me sentí aliviada de viajar sola en el colectivo, mi ropa de entrenamiento era ceñida al cuerpo, únicamente era un top deportivo y un short de calza diminuto para comodidad. También me ayudó para no sentir vergüenza por viajar toda traspirada.
    
    Al caminar desde donde el colectivo se detuvo hasta mi casa se largó una lluvia por lo que acelere para no empaparme. Ingrese, en los primeros pasos desde la entrada a la sala dejé mis zapatillas, arroje al suelo mi bolso y me senté en el sillón observando el techo, exhausta.
    
    Lo oí entrar. Dejo la puerta abierta y el sonido de la lluvia hacía eco hacia dentro. Sus patas hacían un chasquido contra el suelo según se acercaban. No quise mirarlo, habrá sido la primer vez que no me arrodillé al verlo desde aquella noche, aunque si estaba paralizada.
    
    No quise bajar la mirada hasta que sentí su hocico hundirse en mi entrepierna. Lamió por sobre la tela de mi calza. Su lengua golpeaba y se arrastraba ascendente justo es mi zona vaginal. Por reflejo intenté cerrar las piernas, pero ...
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