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Gracias por mi regalo de cumpleaños (mellizas)
Fecha: 17/06/2026, Categorías: Incesto Autor: luisfa60, Fuente: CuentoRelatos
Hola, Luis, He leído tus relatos y quisiera, si es que te interesa lo que te cuento, pudieras hacer uno con mi historia, o mejor dicho con la historia de mi hermana melliza y la mía. Desde ya, gracias por haber respondido mi mail. N/A: para no cansar con el intercambio de mail, paso directamente al relato conformado. Te cuento que estoy estrenando mis primeros veinte años al igual que mi hermana melliza, con la que tenemos una excelente relación y además cada una sabe todo de la otra; cuando digo todo, es absolutamente todo. Casi siempre competíamos en broma a ver quién era más bonita, o quién iba mejor vestida, quien tenía mejores piernas o mejores pechos. Pero la naturaleza o la genética nos dotó a las dos del mismo físico; por eso se tornaba en broma. Nunca competimos por novios, pero el de ella era un sol, hermoso y con un buen físico, como suelen tener los futbolistas. En relación a él, hemos tenido charlas de todo tipo, pues a lo largo de la educación secundaria tuvimos historias con varios de los chicos de la escuela, pero él siempre fue… digamos… el “formal”. En nuestras charlas nocturnas a ella le gustaba y creo que hasta se excitaba (al igual que yo) contarme sus rounds amorosos, con lujo de detalles; hasta a veces actuaba las posiciones, a tal punto que en más de una oportunidad he tenido que “calmarme” una vez que ella se quedaba dormida. Cierto día, en una de esas sexuales charlas, le confesé lo de mis masturbaciones, imaginándolos desnudos ...
... haciendo todas esas cosas que me contaba. – ¿En serio? Te excitas con lo que te cuento. – Sí, Marianela, me pone a mil, hasta te envidio sanamente. – ¿Te gustaría tener un novio que te trate así? En realidad ¿quisieras ocupar mi lugar? Sorprendida con la pregunta y riendo muy, pero muy nerviosamente, le contesté en broma. – Podrías presentármelo Parece que mucho la broma no le gustó, ni siquiera un esbozo de sonrisa. La semana transcurrió como era habitual: universidad, estudio y nuestras calientes charlas en la pieza. El viernes me dijo que quería salir a cenar o tomar algo, pues hacía mucho tiempo que no salíamos de noche juntas, así que lo organizamos para la noche del sábado. Llegada la proximidad de la hora para salir, nos comenzamos a cambiar. Debo de reconocer que a mi querida hermana no le gustaba la forma mía de vestir, así que, prestándome ropa, se encargó de vestirme. Al finalizar nos veíamos perrísimas; ambas estábamos con una pollera corta que casi se nos veía todo, algo que no me disgustó, unas remeras cuasi transparentes que ni siquiera dejaban adivinar que había debajo; literalmente dejaba ver las tetas y sus accesorios, con unas zapatillas tenis blancas, que nos aniñaba aún más. Al entrar a la pizzería fuimos de inmediato el centro de las miradas y la causa de varios codazos en las costillas de algunos varones que estaban con su pareja. Ya sentadas pedimos una pizza y comenzamos a cenar. Justo en ese momento le suena el móvil, ...