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El despertar de Dana.
Fecha: 18/06/2026, Categorías: Incesto Masturbación Sexo con Maduras Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
Mi hermosa hija adolescente ha comenzado a dar signos de actividad sexual y eso me está haciendo perder la cordura con pensamientos cada vez más reprochables y perversos. Soy un hombre viudo desde el 2019 cuando la pandemia se llevó a mi esposa. Me llamo Franco y soy miembro de las fuerzas armadas de mi país. No diré a cual rama pertenezco por razones obvias. Mi hija se llama Dana, que es el nombre de mi madre. En estos años difíciles después de la perdida de mi mujer, nunca he mirado a mi hija con lascivia o deseos pecaminosos, pero eso iba a cambiar. Era la hora de cenar, llamé a Dana para que se lavara las manos y prepararse, yo me dediqué a colocar la mesa. Cuando Dana entró, estaba hecha un desastre con grandes muestras de lodo en su vestimenta. La miré consternado y le pregunté. —¡Por Dios, hija! … ¿Qué te ha sucedido? … —¡Ay, papi! … Estaba tirándole agua al perro del vecino y éste me saltó encima … Voy a tomar una ducha rápida … —Está bien, tesoro … Avísame cuando salgas para sacar la comida del horno … Comeremos empanadas y pastel de choclos … Cuando Dana pasó por mi lado, por primera vez noté sus pechos. Su remera blanca estaba mojada y no llevaba sujetador, sus senos del tamaño de media naranja estaban perfectamente visibles, sobre todo sus oscuros pezones que estaban duros. Mientras caminaba sus tetas temblaban ostentosamente, me sentí realmente excitado al vislumbrar sus pequeños pechos. No me sentía así, desde cuando niño observé mi primera ...
... mujer desnuda, mi hermana mayor, pero esa no es ninguna historia, me llevé una reprimenda de mi madre que todavía la recuerdo. Dana tiene la costumbre de dejar la puerta del baño abierta, tiene esa confianza porque sabe que nadie ira a fisgonearla mientras está bajo la ducha desnuda. Pero esta vez me vinieron unas ganas terribles de echar un vistazo. La escuché salir de su habitación y caminar hacia la ducha envuelta en su bata. Sentí cuando entró al baño, entonces me vino un deseo irrefrenable, quiero verla desnuda: ¿De qué tamaño son sus areolas? ¿Su coño estará cubierto de vellitos rubios como sus cabellos? ¿Su vulva será de labios hinchaditos como eran los de su madre? Miro por el pasillo y veo que la puerta del baño no está completamente cerrada. Mí corazón late fuerte y rápido, mi cabeza es un torbellino; me pregunto una vez más; ¿Echo un vistazo o respeto la privacidad de mi hija? Inicio a caminar en punta de pies hacia la puerta que me atrae como un imán. ¿Por qué tengo esta lujuria por mi hija? He visto su coño una infinidad de veces cuando era una niña pequeña. La última ducha que nos dimos juntos era cuando ella tenía unos siete años, toco mi pene con sus diminutas manitos y decidí no volver a ducharme con ella. Paso lentamente por la puerta del baño mirando al interior, entonces veo a Dana parada frente al espejo. Está observando su cuerpo desnudo mientras el agua de la ducha se calienta. Contemplo embelesado su estilizada espalda que termina con dos ...